El ex jefe de gabinete José Dirceu es acusado por el ala izquierda de detener las investigaciones por corrupción.
San Pablo (ANSA, EFE, Reuters) - El diputado brasileño Roberto Jefferson, conocido como el «hombre bomba» por ser el autor incontenible de las denuncias por una red de corrupción que conmovieron al gobierno de Lula da Silva, afirmó ayer que ministros del actual Ejecutivo retiraron dinero de cuentas donde se financiaba ilegalmente campañas electorales.
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«Hay ministros que enviaron a sacar dinero de esas cuentas, sólo que el tema no se toca, está en una especie de bruma y todo el mundo sabe que hay un jefe de gabinete y secretarios ejecutivos que pusieron la mano en la lata», disparó Jefferson.
El ex aliado de Lula acusó por primera vez a ministros del gobierno de participar de la red de corrupción, cuando hasta ahora había denunciado a José Dirceu, ex jefe de gabinete y mano derecha del presidente, de ser uno de los articuladores de los supuestos pagos de coimas a legisladores. Lo hizo al hablar durante un seminario donde se debate la reforma política brasileña en San Pablo, ante unas 800 personas. Jefferson hace dos meses denunció que el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) pagó a través de cuentas del empresario y publicista Marcos Valério sobornos mensuales a legisladores de los aliados Partido Progresista (PP) y Partido Liberal (PL).
«No vi a nadie del PT enriquecerse. La mayor parte del dinero no sabemos donde está y todo indica que serviría para financiar un proyecto para permanecer más de 10 años en el poder», matizó Jefferson.
Más temprano, Lula había dicho que «quien falló, tendrá que pagar» en relación con este escándalo. «Todos venimos al mundo para ser honestos, para ser éticos, para ser dignos. Si alguien erró en eso, tendrá que pagar, independientemente de quien sea», afirmó Lula en su programa «Café con el presidente».
Al abordar por primera vez en su programa dominical la crisis que afronta su administración y el gobernante Partido de los Trabajadores (PT), destacó que «si yo pudiera acortar los plazos, los acortaría. Pero el gobierno no puede hacer nada, sino esperar el ritmo normal que tienen la Comisión Parlamentaria Investigadora (CPI), el Ministerio Público, la Policía Federal, la Sindicatura General», explicó Lula.
El presidente brasileño también formuló un llamado para que la crisis «no paralice» al gobierno.
Lula también aprovechó su mensaje radial para anunciar que seguirá viajando e inaugurando obras, independientemente de las críticas de la oposición de que está «en campaña» en vistas a las elecciones presidenciales de 2006.
«Sé que, de vez en cuando, eso (viajar e inaugurar obras) causa cierto nerviosismo en algunos de mis adversarios, que dicen que estoy haciendo campaña», comentó.
• Inauguraciones
«Voy a viajar mucho de ahora en más, inaugurar todas las obras que comenzamos. ¿Por qué? Porque las cosas se están realizando en Brasil y nosotros vamos a seguir trabajando para eso», completó.
En tanto, el ala dura del PT denunció que la mayoría que domina la organización, bajo la influencia del ex ministro José Dirceu, impide una verdadera investigación que lleve al castigo de sus dirigentes acusados de ilícitos financieros y de corrupción.
«Parece que apenas quieren medidas cosméticas y no una profunda investigación y un castigo ejemplar de los culpables», dijo el diputado Chico Alencar. «En vez de mostrar que el partido está por delante y penaliza a sus culpables, todo lo que hacen es aplazar», afirmó el diputado Ivan Valente.
La declaración de la izquierda surgió tras la reunión de la dirección nacional del PT el sábado, en la que fue aceptada una carta enviada por el ex tesorero Delubio Soares pidiendo ser apartado del partido hasta que terminen las investigaciones internas sobre su situación.
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