Washington (EFE, ANSA, DPA) - Las tropas estadounidenses iniciaron ayer una nueva fase de redadas en Irak, ante la creencia de que el ex presidente iraquí podría estar vivo y ante los renovados ataques contra objetivos estadounidenses. Dando cuenta de la situación en el territorio iraquí, una caravana militar estadounidense fue emboscada cerca de la ciudad de Balad, y un camión ardió en llamas tras ser impactado por una granada propulsada por un cohete, tras lo cual helicópteros Apache lanzaron un operativo para atacar a los supuestos responsables.
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La caravana fue emboscada en la ruta de Bagdad a Balad, 70 kilómetros al norte de la capital iraquí, aunque no se sabe el eventual número de heridos, mientras que la cadena catarí Al Jazeera informó que el cuartel general norteamericano en la ciudad de Ramadi, 100 kilómetros al oeste de Bagdad, fue atacado con disparos de mortero que causaron un incendio. En tanto, al vencer el plazo para la entrega voluntaria de armamento por parte de la población iraquí, los resultados son discretos: fueron entregadas 123 pistolas, 76 fusiles semiautomáticos, 435 fusiles automáticos, 46 ametralladoras, 162 lanzamisiles, 11 misiles y 381 granadas y otros artefactos explosivos.
La semana pasada, las fuerzas de Estados Unidos emprendieron una de sus batallas más sangrientas desde que George W. Bush declaró el fin de los combates el 1 de mayo, que se saldó con al menos 100 muertos iraquíes y 400 detenidos, y que fue conocida con el nombre de Operación Península. El viernes habían muerto en esa operación 27 iraquíes cerca de Balad y otros 70 el jueves en un ataque a lo que fue denominado como un campamento terrorista. Cuarenta estadounidenses murieron desde el fin de la guerra en diferentes atentados.
•Objetivo
La nueva fase de la campaña, lanzada con el código Operación Escorpión del Desierto, se desarrollará en todo Irak, según explicaron portavoces militares estadounidenses, que aseguraron que el objetivo es «eliminar los bolsones de resistencia que quedan y que están retrasando la transición a un Irak pacífico y estable». La operación iniciada ayer tuvo epicentro en Falluja, a 60 kilómetros de Bagdad y uno de los bastiones del ex presidente Saddam Hussein. En ella fueron detenidos siete iraquíes, informaron las fuentes militares, que no precisaron la existencia de bajas entre uno u otro bando.
En la nueva campaña participan la tercera y cuarta divisiones de infantería, la 101ª división aérea, el tercer regimiento de caballería blindada, la primera división armada y algunas unidades aéreas.
La cadena de televisión del Partido Democrático del Kurdistán (PDK, de Massud Barzani) informó, por su parte, que soldados norteamericanos comenzaron a adiestrar a una unidad del nuevo ejército iraquí, en un campo de las afueras de Dohuk, a 50 kilómetros de Mossul, en el Kurdistán iraquí.
El jefe del estado mayor de las fuerzas armadas estadounidenses, Richard Myers, expresó el sábado su creencia de que Saddam Hussein podría estar vivo y que las tropas aliadas deben capturarlo. En declaraciones a la cadena de televisión Fox News, Myers admitió que «ya hemos atrapado a muchos de sus colaboradores. Tenemos que buscar también a Saddam Hussein y eso es lo que estamos haciendo». Acerca de los asaltos contra las tropas estadounidenses, el jefe de estado mayor declaró que «hay grupos islámicos acababan de llegar para combatir».
EE.UU. y el Reino Unido tienen en estos momentos unos 160.000 hombres en el país árabe, pero la situación sigue lejos de estar controlada, y las mejoras en la vida de los iraquíes no llegan. Al respecto, alrededor de 10 mil iraquíes se manifestaron ayer en el centro de Basora para pedir al ejército británico, que ocupa Irak meridional, que le reconozca a la población local el derecho a administrar su ciudad.
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