Llamado bolivariano a la medianoche
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«¿Cuánta gente tiene tu patrulla de campaña?», «Dime, ¿cuántos electores tienes asignados?», «¿
Tienes un problema de artrosis? Vamos a asegurarnos que no te falte el tratamiento», «Salúdame a tu familia», «Patria, socialismo o muerte», «A partir de hoy vamos a estar llamando gente, alerta para todos los patrulleros», dialoga el presidente al teléfono.
Trabajo, disciplina, matemática y una campaña extremadamente minuciosa son las claves de la « maquinaria roja», color de los simpatizantes del gobierno, en estas elecciones, según Chávez.
Con un objetivo declarado de ganar en «100% de las gobernaciones», Chávez ha multiplicado sus actos públicos, se desplaza diariamente de estado en estado y ha endurecido claramente el tono en sus ataques contra sus adversarios.
«Asqueroso traidor», «apátrida», «oligarca» o «mafioso» son algunos de los apelativos usados por Chávez para referirse al gobernador del estado Sucre (nordeste), Ramón Martínez, disidente del movimiento bolivariano, o al gobernador de Zulia (oeste), Manuel Rosales, dos de sus blancos preferidos a los que el presidente amenazó incluso con «llevarlos presos».
«Es un lenguaje impropio para el gobernante que debe serlo para todos los venezolanos», aseguró el presidente del partido opositor Copei, Luis Ignacio Planas.
Ajeno a las críticas, el presidente inaugura hospitales y carreteras, pone la primera piedra de proyectos de infraestructura, participa en las ceremonias de graduaciones de médicos o enfermeras, visita escuelas y recorre las barriadas junto a sus candidatos subido en un camión.
«Para que Chávez haga avanzar su revolución necesita un altísimo nivel de popularidad y de conexión popular. La verdad es que él busca las elecciones para ganar popularidad», afirmó Luis Vicente León, responsable de la firma Datanálisis.
Desde hace semanas, su imagen confiante, levantando el brazo de aspirantes a concejales, alcaldes y gobernadores vestidos de rojo, se multiplica. «Quien esté con Chávez debe votar por mi candidato», repite el mandatario. «Chávez ha visto la necesidad de asumir esta campaña porque sin su figura, a muchos candidatos les darían una paliza importante en las urnas», explicó recientemente el analista Eduardo Semtei.




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