5 de noviembre 2008 - 00:00

Los demócratas se aseguran una cómoda mayoría en el Congreso de EEUU

Los demócratas se aseguraron una cómoda mayoría en el Congreso estadounidense tras las elecciones presidenciales y legislativas, en las cuales el candidato demócrata Barack Obama se alzó con la victoria y será el primer presidente negro de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, la mayoría demócrata en el Senado y en la Cámara de Representantes ha sido reforzada de manera significativa con respecto a la que habían conseguido en las últimas elecciones de medio mandato en 2006.

Por primera vez desde 1992, los demócratas controlarán tanto la Casa Blanca como las dos cámaras del Congreso.

"Esta noche, tuvimos un mandato. No es un mandato para un partido o una ideología, sino un mandato para el cambio, para la esperanza", dijo la noche del martes Harry Reid, jefe de la mayoría demócrata en el Senado.

En el Senado, los demócratas alcanzaron las 56 bancas al ganar cinco escaños a los republicanos y conservar sus 12 asientos puestos en juego en estas elecciones, según las proyecciones de las cadenas de televisión estadounidenses.

Desde 2006, los 49 demócratas de la cámara alta han votado la mayor parte del tiempo junto a los dos senadores independientes para obtener la mayoría. Los escaños de estos dos senadores, contabilizados entre las 56 bancas demócratas, no fueron puestos en juego en los comicios de este martes.

Pero además, el partido demócrata podrá ahora abstenerse de contar con sus votos independientes para lograr la mayoría.

Entre los nuevos legisladores, el demócrata Mark Warner obtuvo una banca en Virginia (este), ocupada por largo tiempo por el republicano John Warner, con quien no tiene ningún vínculo familiar, y que se retira este año.

Jeanne Shaheen en Nueva Hampshire (noreste) se impuso sobre el senador republicano John Sununu, quien la había derrotado en 2002.

Otra mujer, Kay Hagan, en Carolina del Norte (sudeste), venció a la republicana Elizabeth Dole, esposa del ex candidato republicano a la presidencia Bob Dole. Los otros dos nuevos senadores demócratas son Tom Udall, en Nuevo México, y Mark Udall --su sobrino-- en Colorado.

Los ciudadanos estadounidenses fueron convocados a las urnas para elegir su presidente y renovar 35 bancas de las 100 del Senado, así como los 435 escaños de la Cámara baja.

Con cuatro bancas de republicanos salientes aún sin atribuir, los demócratas tienen poca chance de sobrepasar la barrera de 60 escaños, el mínimo para impedir a la oposición de utilizar el método de obstrucción sistemático conocido como de "filibustero", un procedimiento que permite a los senadores el derecho a bloquear o retardar una votación.

Según los sondeos y los analistas políticos, la progresión de los demócratas está vinculada a las preocupaciones de los votantes en materia económica y al desgaste y la impopularidad del presidente George W. Bush y el Partido Republicano.

Por otra parte, en la Cámara de Representantes, el Partido Demócrata también aumentó su mayoría al sumar 235 bancas contra 199 de los republicanos.

Según una proyección de medios locales, los demócratas obtendrán 261 de los 435 bancas de la Cámara contra 174 para los republicanos, o sea un aumento de 26 escaños con respecto a los resultados de 2006.

En total, en la Cámara, los demócratas podrían ganar entre 27 y 33 escaños, lo que les permitiría lograr una mayoría superior al 60%.

La nueva mayoría debería ayudar al presidente electo Barack Obama a aprobar sus reformas, como por ejemplo la del seguro de salud. De todas formas, el poder legislativo es independiente del ejecutivo, y el Congreso puede oponerse al presidente, aunque éste sea de su mismo color político.

En las elecciones legislativas de 2006, los demócratas ganaron 30 bancas en la Cámara de Representantes y seis en el Senado.

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