El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, evitó mencionar la crisis política provocada por acusaciones de corrupción contra su gobierno durante su visita de tres días a París en los que se consagró únicamente a defender los intereses de Brasil en el exterior.
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"Los problemas de Brasil los trataré con mucho placer cuando vuelva a Brasil", se limitó a declarar Lula el viernes tras un encuentro con su homólogo Jacques Chirac en París.
Muy popular pese a esta crisis interna, el dirigente brasileño no quiso hacer ningún comentario durante este viaje, en el que pudo comprobar el aprecio que sienten por él los dirigentes franceses.
"Los presidentes no tenemos la costumbre de hablar de nuestros problemas internos cuando nos reunimos", se limitó a declarar Chirac.
La víspera, Lula se refirió brevemente a la situación que atraviesa su país pero únicamente para subrayar que "Brasil no merece" lo que está sucediéndole.
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