«La pérdida de la pureza del PT», como definen en Brasil al caso de corrupción que destapó vínculos del partido gobernante con la mafia del juego, ya le cuesta seriamente en imagen a Luiz Inácio Lula Da Silva. El brasileño intenta por todos los medios salvar a su gurú político, José Dirceu, a quien apuntan todas las miradas desde la última semana. Ayer trascendió que enviará un proyecto al Congreso para estatizar unos mil bingos que desde el viernes fueron suspendidos con el argumento de que funcionaban en un limbo legal. Se teme por el futuro político de Dirceu, artífice del giro al centro de Lula. Pero uno que no estaría apenado es el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, quien tuvo que soportar críticas del jefe de la Casa Civil ahora caído en desgracia por las altas tasas de interés. El carnaval entró en cuenta regresiva y con su fin termina la impasse para que Lula tome decisiones.
San Pablo (O Estado de S. Paulo, AFP) - Lula Da Silva propondrá al Congreso la estatización de los bingos y juegos electrónicos y virtuales, como consecuencia de la denuncia por corrupción que afectó a su principal ladero político, José Dirceu. «O se estatiza todo o se cierra todo», declaró el ministro de Justicia, Marcio Thomaz Bastos. Luiz Inácio Lula Da Silva decidió el viernes prohibir los bingos en todo Brasil, una semana después de que estallara un escándalo en su gobierno con la divulgación de un video filmado en 2002, en el que el ex subjefe de Asuntos del Parlamento, Waldomiro Diniz, pedía coimas a Carlos Augusto Ramos, alias Carlos Cachoeira, supuesto jefe del juego clandestino.
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Dado que en Brasil existe un vacío legal en cuanto al funcionamiento de los bingos, Lula decidió decretar su cierre hasta que el Congreso los regule. La medida de Lula significa «una posición firme y decidida contra el crimen; el gobierno no está jugando, no habrá reapertura», atajó el ministro en una entrevista con «O Estado de S. Paulo». Los bingos, que son más de 1.000 en el país y que mueven millones de dólares, ya están preparando su respuesta en la Justicia y en el Congreso, donde disponen de un gran poder de lobby. «Cae el mito de la pureza ética del PT: el presidente Lula no tiene otra salida que apartar al ministro Dirceu hasta el final de las investigaciones», afirmó el líder del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en el Senado, Athur Virgilio.
Según aventuraba ayer «Folha de Sao Paulo», faltan seis votos en el Senado para que se forme en su seno una comisión investigadora, instancia que el gobierno quiere evitar a toda costa.
La crisis impactó de lleno en los mercados la semana pasada. La Bolsa de San Pablo cayó 5,2%, aunque el viernes parecía retornar a la calma. Muchos en el mercado temen la salida de Dirceu -ex guerrillero de izquierda-: «Es el hombre fuerte del gobierno, que aseguró la orientación del PT hacia el centro», estimó el director de investigación de la corredora Planner, Luiz Antornio Vaz das Neves. «Si Dirceu renunciara, el mercado leería que el gobierno camina hacia el izquierdismo», añadió.
Por el contrario, otros analistas consideran que una salida de Dirceu fortalecería al ministro de Hacienda, Antonio Palocci, y a los liberales de su cartera, cuya política de altas tasas de interés era cuestionada por Dirceu.
Una encuesta posterior al escándalo reveló que aumentó a 18 desde 8 por ciento la cantidad de brasileños que consideran «pésima» la gestión de Lula Da Silva. La encuestadora independiente Gerp efectuó para «Jornal do Brasil» una muestra entre el 14 y el 17 de febrero que afirma que la calificación de gobierno «óptimo» cayó de 10 a 5 por ciento, siempre según Gerp. La calificación buena cayó de 30 a 26 por ciento y la regular de 39 a 36 por ciento. El puntaje general arroja 2,9 puntos globales de evaluación sobre 5 posibles, 0,35 menos que en enero.
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