Lula ordenó despliegue de FF.AA. en Rio de Janeiro
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Policías encapuchados montan guardia frente a las celdas de los principales narcotraficantes brasileños en la cárcel de Bangú.
Los ministros no precisaron la cantidad de soldados que 32 enviará el gobierno federal, ni las tareas que se les asignarán. «Es una colaboración de emergencia de nuestro gobierno. Esto se hace necesario porque el crimen organizado está comprometiendo seriamente la tranquilidad de la población» de Rio de Janeiro, agregó Bastos.
Según el gobierno de Rio, los ataques fueron organizados por el Comando Vermelho (CV, o Comando Rojo), principal grupo del crimen organizado de la ciudad, que comanda desde la prisión el narcotraficante Luiz Fernando da Costa, alias «Fernandinho Beira Mar».
Rosinha pidió el traslado de «Beira Mar» a una prisión fuera del estado y el jefe del CV, que según la policía distribuye 60% de la cocaína que se vende en Brasil, fue enviado ayer a la madrugada a una prisión de alta seguridad en el estado de San Pablo (ver aparte).
El ministro Bastos anunció ayer que el gobierno de Lula construirá cinco cárceles de máxima seguridad para alojar a los jefes narcos detenidos, que según la policía continúan manejando el tráfico de drogas desde las prisiones estaduales. Bastos detalló que la primera prisión comenzará a ser construida de inmediato en el Distrito Federal, donde se encuentra Brasilia, con capacidad para 200 detenidos y a un costo de 2,8 millones de dólares.
Entretanto, en el segundo día de la Operación Rio Seguro, las fuerzas policiales mataron ayer a cinco personas que, según el jefe de la policía civil, Alvaro Lins, resistieron a balazos la irrupción de los agentes en el Morro de la Lagartija, en la región norte de Rio.
Cerca del morro, la policía detuvo a seis personas que acababan de incendiar un autobús y estaban encendiendo pedazos de madera para interrumpir el tránsito, según informes oficiales.
• Resplado
La gobernadora Rosinha respaldó ayer a su secretario de Seguridad, coronel Josías Quintal, quien había afirmado que «la policía sale a la calle y si alguien tiene que morir, que muera».
«Yo pienso lo mismo. No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras los delincuentes actúan», declaró Matheus a la radio «CBN».
En dos días de operativo, las fuerzas policiales detuvieron ya a más de un centenar de personas y se incautaron de drogas y armas, incluyendo cinco morteros y varios fusiles pesados. También, como parte de la Operación Rio Seguro, tropas de la policía militar vigilan a los 20 presos de alta peligrosidad que están alojados en el penal Bangú I, donde estaba hasta ahora «Fernandinho Beira Mar». Cada uno de los detenidos se encuentra aislado en una celda individual, ante la cual monta guardia un policía.
Hoy, soldados del ejército con equipamientos de detección de minas terrestres participaron de una requisa masiva en las prisiones de Rio de Janeiro para detectar armas, celulares y granadas que puedan estar enterradas en los penales.




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