Estrasburgo (AFP, EFE) - La Unión Europea se encontró ayer ante una seria crisis política cuando el Parlamento del bloque forzó al futuro presidente de la Comisión (Poder Ejecutivo), el portugués José Manuel Durao Barroso, a retirar sus candidatos a ocupar los puestos de comisarios (ministros). La crisis, casi sin precedentes en la historia de la UE, se presenta de lo más inoportuna ya que mañana tendrá lugar en Roma la histórica firma de la nueva Constitución europea, acto al que asistirán los jefes de gobierno y de Estado de los 25 miembros de la UE.
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La piedra de la discordia fue la propuesta como comisario de Libertad, Seguridad y Justicia del italiano Rocco Buttiglione. Este había considerado que «la homosexualidad es una enfermedad» y que el rol de la mujer en la familia debe limitarse a «criar a los hijos». Ello provocó la oposición de gran parte de los parlamentarios de Estrasburgo, entre ellos las bancadas socialdemócrata, ecologista, ex comunistas y parte de los liberales, no sólo contra el italiano sino contra otros comisarios propuestos. Buttiglione, del grupo conservador, fue impulsado por el gobierno italiano de Silvio Berlusconi, y su candidatura sigue firme, indicó la cancillería romana. Durao Barroso no había atendido las quejas de los parlamentarios, pero ayer admitió que el nombramiento de su gabinete era imposible. «El resultado no sería positivo para las instituciones y el proyecto de la UE», indicó. «Necesito más tiempo para examinar la cuestión y consultar con los gobiernos de la UE», agregó Barroso. A la hora de contar los votos, Barroso sólo sumaba el respaldo de las bancadas de centroderecha ( populares, conservadores y democristianos) y de derecha.
El portugués Barroso reemplazará al italiano Romano Prodi, quien ya aceptó quedarse en el cargo más allá del 31 de octubre, fecha prevista para el recambio.
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