26 de agosto 2005 - 00:00

Más denuncias, pero ninguna prueba

Brasilia (EFE, AFP, ANSA, Reuters) - Los escándalos de corrupción en Brasil tuvieron ayer una nueva vuelta de tuerca, con la ratificación, aunque sin pruebas concretas, de las acusaciones contra el ministro de Hacienda,Antonio Palocci, y con denuncias de que mafias del juego ilegal y empresas de basura ávidas de contratos oficiales financiaron al partido del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Todo eso surgió del testimonio prestado ante una comisión legislativa por el abogado Rogério Buratti, ex asesor de Palocci, a quien acusó de corruptelas cuando era alcalde de Ribeirao Preto (1993-1996 y 2001-2002).

Buratti ya había hecho esas acusaciones contra Palocci el viernes pasado, cuando los mercados financieros temblaron ante una posible caída del «garante» del programa económico ortodoxo del gobierno. Ayer, sin embargo, la falta de pruebas en la ratificación de la denuncia no tuvo efectos en el mercado.

Sin embargo, sí se sintió en el terreno político, al agregar más presunciones de irregularidades a los muy turbios asuntos financieros en torno al Partido de los Trabajadores (PT), fundado en 1980 por Lula bajo la bandera de la honestidad.

La declaración de Buratti, pese a su contundencia, tuvo como punto flojo que, según dijo, no tiene cómo probar nada y se trata en su mayoría de asuntos que le «contó» Ralf Barquete, amigo suyo y también ex colaborador de Palocci que murió el año pasado. «Mi única prueba es una persona muerta», admitió.

Buratti fue secretario municipal de Palocci entre 1993 y 1994, y luego trabajó en Leao Leao, empresa recolectora de basura a la que acusa de pagarle-50.000 reales (unos 21.000 dólares) a la Alcaldía (incluso en la gestión de Palocci) para mantener sus contratos. Sobre eso sí dijo tener constancia, pues trabajaba en esa firma. El dinero, según Buratti, terminaba las arcas del PT, que lo usaba para financiar campañas, igual que otros cuantiosos recursos que recibía de mafias del juego ilegal de San Pablo y Rio de Janeiro.


Al juego ilegal está vinculado directamente Waldomiro Diniz, un colaborador del ex jefe de gabinete José Dirceu procesado por extorsionar a mafiosos de los bingos a fin de obtener dinero para candidatos del PT en los comicios de 2002, en los que Lula fue elegido presidente. «Es la expresión de la verdad que conozco», dijo Buratti, quien militóen el PT casi desde su fundación.

Sobre la participación de Palocci en esos asuntos, confesó que no puede probarla, pero dijo que «ninguna empresa contribuye sin que el patrón lo sepa. Palocci nunca participó en reuniones para recaudar dinero, pero creo que él sabía», apuntó. Pese a ello, definió al ministro de Hacienda como «un hombre de bien», lo que provocó la reacción de los legisladores opositores, que lo acusaron de haber hecho un pacto con éste para no incriminarse mutuamente con hechos contundentes.

• Acusación

Buratti, que se mostró dispuestoa repetir sus dichos en presencia del ministro, es acusado de lavado de dinero y otros delitos, y sus denuncias contra Palocci se inscriben en el programa de « delación premiada» con una reducción de la pena.

Dijo que el «esquema» de coimas que funcionaba en Ribeirao Preto se repetía en otras ciudades y que, «lamentablemente, son las reglas del juego» cuando el PT gobierna una ciudad.

Palocci rechazó con « vehemencia» las acusaciones de Buratti el pasado domingo, cuando convocó a una rueda de prensa y respondió a preguntas de periodistas durante dos horas y media.

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