Vista de la impactante manifestación de ayer contra el terrorismo en la Plaza Roja de Moscú. Cientos de miles de personas respaldaron en todo el país la línea dura del gobierno.
Moscú (EFE, AFP, ANSA) - Alrededor de 130.000 personas se manifestaron ayer en la Plaza Roja de Moscú contra el terrorismo, en una fuerte reacción civil a la tragedia de la escuela de Beslan que, según analistas, supuso también un respaldo a la política de línea dura del presidente Vladimir Putin. En tanto, éste sorprendió al acusar a Occidente de hipocresía al hablar del tema.
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Mientras decenas de miles de personas más se movilizaban en otras ciudades de Rusia, en la capital la muchedumbre -que llevaba banderas y pancartas de condena al terrorismo chechenocomenzó el acto con un minuto de silencio en memoria de las víctimas (ya 366, según los últimos datos oficiales).
La de Moscú fue la manifestación más organizada y protegida: se hicieron acreditaciones para los periodistas y miles de personas no pudieron llegar porque terminó cerrándose el único acceso a la explanada de la Catedral, a un costado de las murallas del Kremlin. Los que consiguieron manifestarse tuvieron que sortear varios controles policiales y pasar por arcos detectores de metales y explosivos. «Rusia no se rinde», «No al terrorismo», «Con terroristas se habla sólo con las bocas de las ametralladoras», se leía en pancartas gigantescas desplegadas por los manifestantes.
El único enfoque crítico hacia Putin en el acto fue el que introdujo el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, quien arremetió contra las fuerzas de seguridad. «Preguntamos a los cuerpos de seguridad por qué los terroristas tienen armas modernas y de producción rusa y cuándo comenzarán a luchar eficazmente contra el terrorismo», dijo.
En tanto, Putin acusó a los países occidentales de mantener una doble moral y presentar, al mismo tiempo, una actitud típica de la Guerra Fría y una solidaridad sólo retórica con el pueblo ruso.
• Diferenciación
En declaraciones reproducidas por los diarios «Le Monde» y «The Guardian», el presidente ruso se preguntó: «¿Por qué los pupilos de Bin Laden son llamados terroristas y a la gente que mata niños se la califica de rebeldes?». «El problema es que en algunos círculos occidentales se intenta debilitar a Rusia como los romanos querían destruir Cartago», se respondió.
Putin, quien salvó de sus críticas a George Bush, dijo categórico: «Yo no negocio con asesinos de niños». «¿Ustedes se encontrarían con Osama Bin Laden, lo invitarían a Bruselas o a la Casa Blanca para conversar y preguntarle qué quiere y si los va a dejar tranquilos?», comparó, irónico.
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