Merkel todavía no asumió y ya tiene una crisis seria
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Angela Merkel sigue sumando problemas. La deserción de su principal aliado, el socialcristiano bávaro Edmund Stoiber, debilita a su gobierno incluso antes de que asuma.
Stoiber, considerado ya como el «perturbador» de la próxima administración, decidió retirarse del gabinete en solidaridad con su amigo personal Müntefering.
Michael Glos, también bávaro y número dos del grupo parlamentario de la CDU/ CSU, fue designado en reemplazo de Stoiber como ministro de Economía y Nuevas Tecnologías, lo que fue aceptado por Merkel.
Pese a las contrariedades crecientes, ésta se declaró ayer «optimista» con respecto a las perspectivas de su gobierno.
Müntefering, por su parte, extrajo las consecuencias de un «sopapo» infligido por la dirección de su partido, que decidió no apoyar a su candidato al puesto de secretario general, Kajo Wasserhoevel, prefiriendo a Andrea Nahles, representante del ala de izquierda del partido. Lo curioso es que detrás de esa movida parece estar la mano del canciller saliente, Gerhard Schröder, hasta hace poco referente político de Müntefering.
Signo de la profunda crisis que sacude al SPD es también el hecho de que la futura ministra de Desarrollo y Cooperación Económica, Heidemarie Wieczorek-Zeul, anunció su intención de no presentarse tampoco a uno de los puestos de vicepresidenta del partido.
Merkel intentó tranquilizar a la población afirmando que su voluntad de formar una coalición gubernamental con el SPD sigue intacta. Schröder, por su parte, intervino para decir que «Alemania necesita un gobierno estable» y que éste «sólo es posible, en el estado actual de cosas, en una gran coalición».
La fecha fijada para la elección de Merkel como canciller por el Parlamento federal (Bundestag) es el 22 de noviembre, y el cierre de las negociaciones para la conformación definitiva de la coalición será el 12 de noviembre.
Pero con un SPD actualmente sin dirección y en profunda crisis, parece difícil la continuación de negociaciones de coalición con vistas a elaborar un programa gubernamental.
En medio de este complejo panorama, el empresariado reiteró ayer su preocupación y sus llamados a la constitución rápida de un gobierno.
«Nos acercamos al final de un año en el que el país no ha sido prácticamente gobernado», criticó Ludwig Georg Braun, presidente de la Confederación Alemana de Cámaras de Industria y Comercio (DIHK). Las necesidades de reforma son actualmente tan grandes que «por fin hay que emprenderlas», agregó.
«¡Exhorto a los políticos de todos los partidos a asumir seriamente su responsabilidad por nuestro país!», exclamó, por su parte, el presidente de la Confederación Alemana de la Industria (BDI), Juergen Thumann, en un comunicado. «Los problemas no se han transformado en menos importantes. Con las cifras de desempleo este invierno ( boreal) vamos a sentir todos hasta qué punto nuestro país ha perdido su capital», señaló.




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