19 de octubre 2010 - 23:02

Merkel y Sarkozy no convencieron a Medvedev sobre escudo antimisiles en Europa

La canciller alemana, Angela Merkel, el líder del Kremlin, Dmitri Medvedev y el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
La canciller alemana, Angela Merkel, el líder del Kremlin, Dmitri Medvedev y el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
Las expectativas ante la cumbre entre Francia, Rusia y Alemania en la localidad gala de Deauville no podían diferir más.

Para el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, el objetivo era conseguir que Rusia se comprometiera en la estrategia de la OTAN.

El líder del Kremlin, Dmitri Medvedev, buscaba por su parte un compromiso para eliminar la obligación de contar con un visado que ahora tienen los ciudadanos rusos que quieren viajar a la Unión Europea.

Y en realidad, durante la cena que los tres compartieron en un elegante restaurante se abordaron desde la expedición de visados hasta el proyecto de un escudo antimisiles en suelo europeo.

No se alcanzaron sin embargo resultados, entre otras cosas porque ninguno de los presentes quería dar la impresión de que en cuestiones de semejante relevancia se dejaba de lado a Estados Unidos o a la Unión Europea.

A pesar de todo ha habido una señal positiva: el anuncio del presidente ruso de que asistirá a la cumbre de la OTAN que se celebrará el 19 y 20 de noviembre en Lisboa.

El año pasado ni siquiera se lo invitó después de las tensiones surgidas entre Rusia y la Alianza Atlántica a raíz del conflicto con Georgia.

Aún queda por deteminar si Rusia participará en el sistema de escudo antimisiles y, de ser así, en qué forma. "Estudiaremos este asunto", dijo Medvedev.

Tampoco se mostraron mucho más receptivos Merkel y Sarkozy respecto a la idea del líder del Kremlin de alcanzar un acuerdo de seguridad entre Europa y Rusia. Ambos prometieron a Medvedev que lo pensarían, aunque en realidad tienen poco interés en hacerle competencia a la OTAN.

Más allá de las cuestiones sobre seguridad, se trata también de la orientación de Rusia hacia occidente y del interés que tienen París y Berlín en fortalecer sus relaciones comerciales con Moscú. Sin ir más lejos, Francia está realizando en la actualidad notables esfuerzos para conseguir vender dos barcos de guerra tipo Mistral a Rusia.

Durante la rueda de prensa conjunta, los tres protagonistas se mostraron como buenos amigos que se alegran de reencontrarse. Merkel sorprendió una vez más a Sarkozy al no necesitar traducción del ruso. La canciller aseguró que le gustaría volver a Rusia "o invitar a ambos caballeros". ¿En qué orden? "Quizás las damas primero", apuntó una sonriente Merkel. Aunque sobre eso, dijo, se puede discutir.

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