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Ayer, tras fracasar en su intento por vetar la entrada al país a miles de musulmanes por decreto, el gobierno de Trump estableció nuevas directrices para acelerar, potenciar y ampliar las causales de deportación de inmigrantes indocumentados, y decidió aumentar en 15.000 agentes la dotación de personal de los organismos de control aduanero y de fronteras.
Básicamente los memos que los oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) deben detener y deportar de inmediato a todos los inmigrantes sin documentos que fueron condenados por algún crimen o que son sospechosos de haberlo cometido, lo que incluye desde un delito grave hasta una infracción de tráfico.
Las nuevas directivas también adelantaron que el gobierno comenzará a ejecutar un apartado, hasta ahora ignorado, de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, que permite a los oficiales del ICE deportar a México a cualquier inmigrante que sea detenido tras cruzar ilegalmente la frontera sur, aun cuando no sean ciudadanos mexicanos.
Videgaray fue contundente hoy al anunciar que estas nuevas medidas migratorias serán uno de los ejes de la discusión que el gobierno de Enrique Peña Nieto mantendrá con el secretario de Estado de Trump, Rex Tillerson, y el de Seguridad Nacional, John Kelly.
"En primer lugar quiero decir que esto será el tema fundamental que habremos de hablar y de discutir con los secretarios de gobierno de los Estados Unidos que visitan a partir de hoy nuestro país. Este es inevitablemente y por convicción el primer punto en la agenda", prometió Videgaray.




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