Misterios y vínculos del mayor traficante de armas del mundo

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Washington - En la décadadel 90 fue, tras Osama bin Laden, el objetivo más importante del Consejo de Seguridad Nacional de Bill Clinton. Pero entre 2003 y 2006, sus aviones realizaron miles de vuelos a Bagdad y a Kabul. Fue uno de los mayores proveedores de armas de los talibanes afganos, y también de perca del Nilo -un pescado que se consume en todo el Viejo Continente- de la Unión Europa.

Sus aviones han transportado soldados belgas en misiones de paz a Somalía, y asimismo han organizado campañas de saqueos en Uganda para que los soldados de uno de sus clientes, el señor de la guerra congoleño Jean-Pierre Bemba, tuvieran garantizado el suministro de cerveza.

Su nombre es Viktor Bout, y es el mayor traficante de armas del mundo. Apenas tiene 40 años, pero su historial incluye operaciones en cuatro continentes -Europa, América, Asia y Africa- y hasta un personaje de ficción -Yuri Orlov, representado por el actor estadounidense Nicolas Cage en la película «El señor de la guerra» inspirado en él.

El currículum de Bout es escalofriante, porque es el de un empresario que ha creado una multinacional del terror sin cuya colaboración acaso habrían sido imposibles algunas de las guerras más espantosas de las últimas dos décadas, como las de Afganistán, República Democrática del Congo, Liberia y Sierra Leona. El entonces número dos del Ministerio de Asuntos Exteriores británico para Africa, Peter Hain, lo calificó, en 2003, de «mercader de la muerte».

  • Biografía

    Ahora, ese título ha sido puesto en primera página de la actualidad en EE.UU. gracias a una biografía titulada, precisamente, «Merchant of Death» (El mercader de la muerte), escrita por el ganador de un Pulitzer, Stephen Braun, de «Los Angeles Times»; y Douglas Farah, de «The Washington Post». Un libro en el que un funcionario estadounidense llama a Bout «el Bill Gates del tráfico de armas».

    La clave del éxito de Bout se debe a dos factores. El más obvio es su habilidad como hombre de negocios, que le ha permitido construir una enorme flota de aviones Ilyushin y Antonov, unos monstruosos aparatos de transporte utilizados por las fuerzas armadas de la antigua Unión Soviética.

  • Equipamiento

    «Bout tiene una flota de 60 aviones de transporte, y en los Emiratos Arabes Unidos, en el Golfo Pérsico, cuenta con la única instalación que hay en todo el Tercer Mundo para el mantenimiento del Antonov», explicó Braun.

    Esa capacidad organizativa queda de manifiesto en el aterrador documental «Darwin's Nightmare» (La pesadilla de Darwin), que fue nominado para el Oscar a la mejor película de no ficción en 2004, en el que se describe el comercio triangular desarrollado por Bout entre Europa, el antiguo bloque del Este y Africa: los aviones cargan armas en lo que fue la URSS y en Bulgaria, y las llevan a la ciudad de Mwanza, en Tanzania, desde donde son distribuidas a los clientes de Bout en las guerras civiles africanas.

    A esa capacidad organizadora, Farah añade el instinto vendedor del traficante: «Habla ruso, inglés, francés, portugués, y posiblemente varios idiomas africanos y persa, y siempre establece buenas relaciones personales con sus clientes».

    Pero esas capacidades empresariales no le habrían servido a Bout sin sus contactos políticos. En los años 90, sus amigos en el espionaje militar soviético, el siniestro GRU, le permitieron hacerse con enormes aviones de transporte en perfecto estado por apenas 20.000 dólares de la época, que hoy equivaldrían a unos 19.000 euros. En aquella época, la indiferencia de la administración Clinton le dejó luz verde para operar en gran parte del mundo.

    Finalmente, desde el 11 de setiembre, sus aviones y sus contactos han sido esenciales para la guerra contra el terrorismo de la administración Bush, aunque en los últimos tiempos su estrella se ha apagado un poco.

    Hoy, Bout sólo puede moverse con seguridad por la antigua URSS y, cuando sale de esa región, está en peligro, como él mismo pudo comprobar hace algo más de un año, cuando en un viaje de negocios para reunirse con sus clientes de Hizbollah en el Líbano, Israel estuvo a punto de asesinarlo.
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