4 de noviembre 2026 - 14:00

No ganaron los demócratas, perdió Donald Trump

El mayor riesgo de esta elección, tanto para los demócratas como los republicanos, es malinterpretar los resultados y pensar que acá hubo un “mandato” ideológico, cuando el mandato es “de resultados”.

Perder la elección no le significa a DonaldTrump perder el poder ante el Congreso. Sin embargo, el camino se le hará muchomás difícil.

Perder la elección no le significa a Donald Trump perder el poder ante el Congreso. Sin embargo, el camino se le hará mucho más difícil.

Los demócratas han conquistado al menos 54 bancas en el Senado (no descartemos que lleguen a las 56), esto es 3 más que la mayoría y 232 en la Cámara baja (14 más que la mayoría) en lo que fue su avance legislativo más grande desde 1993.

Las sorpresas pasaron por Kansas donde se anotó el primer senador azul en 94 años, Texas que ahora tiene el primer gobernador demócrata en 38 años, Maine donde luego de representarla por casi 30 años la representante del estado fue desplazada, Ohio y Iowa donde los rojos apostaban a ganar y las dos Carolinas donde los resultados aún están por verse, pero apuntan en su favor.

Los tres principales referentes y aliados de Javier Milei acaban de perder las elecciones (lo de Netanyahu se resolvería en los próximos días), derribando el mito de la “Ola de Derecha”. Pensar que esto significa que enfrentamos ahora un vuelco hacia “la izquierda”, es demasiado simplista.

Los tres principales referentes y aliados de Javier Milei acaban de perder las elecciones (lo de Netanyahu se resolvería en los próximos días), derribando el mito de la “Ola de Derecha”. Pensar que esto significa que enfrentamos ahora un vuelco hacia “la izquierda”, es demasiado simplista.

La elección que acaparó el centro del escenario, sin embargo, fue la de Michigan, donde Abdul-El-Sayed desplazó al exsenador Mike Rogers, con el 52,2% de los votos frente al 45,8% -con el 93% de los votos contabilizados- convirtiéndose en el primer senador norteamericano de raíz musulmana.

La victoria resulta especialmente significativa si tenemos en cuenta la diferencia de dinero (u$s146,1 millones para Abdul, u$s190,4 millones para Mike) y las acusaciones de comunista, simpatizante del terrorismo y antisemitismo que se le lanzaron.

A esto se sumó el “borocotazo” de quien lo había enfrentado en la interna demócrata, Haley Stevens, que a último momento anunció que apoyaba al candidato rojo (Stevens, quien anunció su intención de convertirse es la favorita de la comunidad judía de Michigan).

Acusar de antisemita a El-Sayed parece una exageración (antisionista es otra cosa). Cuando ganó la interna El-Sayed se dirigió: “To all of my sisters and brothers of the Jewish faith… I want you to know that my commitment to your safety, my commitment to Jewish safety, is the same commitment that I have to the safety of my own daughters.”

En la elección presidencial de 2024 votaron cerca de 155,2 millones de personas, 77,3 millones por Donald Trump y 75 millones por Kamala Harris. En las medio término de 2022 fueron 112 millones, 54,2 millones por los republicanos y 51,3 millones por los demócratas (Cámara baja).

Donald Trump apeló hasta último momento a todos los recursos, buscando conseguir el favor del electorado, hasta anunciar el fin de subsidios norteamericanos a Israel por U$D 4000 millones. La medida -que busca posicionar a Israel como “socio estratégico- que no surgió del norteamericano habría sido propuesta por Benjamín Netanyahu hace varios meses.

Donald Trump apeló hasta último momento a todos los recursos, buscando conseguir el favor del electorado, hasta anunciar el fin de subsidios norteamericanos a Israel por U$D 4000 millones. La medida -que busca posicionar a Israel como “socio estratégico- que no surgió del norteamericano habría sido propuesta por Benjamín Netanyahu hace varios meses.

No tenemos los números definitivos, pero se estima que entre 115 y 125 millones habrían votado en la elección de ayer (lo que podría ser un récord histórico para una medio término), donde podemos desglosar entre 60 y 68 millones para los azules y de 50 a 56 millones para los rojos.

Esto significa que frente a la elección de hace dos años Trump habría perdido entre 27 y 21 millones de votos, con un número congruente al de la medio término de 2022.

La pregunta es si los demócratas realmente ganaron este número, o lo que vimos ayer es una victoria eventual -que no debe considerarse como un mandato popular-, o un voto castigo a lo que el Presidente intento conformar como un referéndum a su gestión.

Como cambió el voto por los Republicanos en apenas dos años

Como cambió el voto por los Republicanos en apenas dos años

Los cambios sociales pueden ser inesperados y abruptos, pero normalmente toman tiempo. A pesar de la victoria demócrata, dos años es demasiado poco para que hablemos de un giro a la izquierda en la sociedad norteamericana.

Históricamente el 25% de los norteamericanos se vienen definiendo como “liberales” (Gallup). Según la última medición de Gallup este número habría crecido al 28%, siendo un fenómeno que se dio mayoritariamente dentro del Partido Demócrata. Más que antes, pero nada significativo.

Es cierto que el número de norteamericanos que tienen una imagen positiva del socialismo está en niveles récord (43%), pero esto está muy debajo de los que ven favorablemente a las empresas pequeñas (95%), la libre empresa (77%), y el capitalismo (55%). De los 40/45 escaños que sumaron en Diputados, los demócratas incorporaron solo 5 socialistas; ninguno en el Senado.

En numero de Norteamericanos que no ven con malos ojos al socialismo está en máximos históricos. Sin embargo, siguen siendo clara y mayoritariamente Capitalistas

En numero de Norteamericanos que no ven con malos ojos al socialismo está en máximos históricos. Sin embargo, siguen siendo clara y mayoritariamente Capitalistas

Grande o pequeño acá hay que tener cuidado en pensar este giro como un vuelco hacia el marxismo ateo y revolucionario. Cuando las sociedades envejecen tienden a adoptar valores más conservadores.

Durante toda la campaña fue manifestó que la izquierda demócrata adoptó una estrategia de reclutamiento y comunicación política apelando a un lenguaje cristiano explícito, neutralizando el mensaje religioso de la derecha evangélica.

El giro a “la izquierda” en los EE.UU. es un fenómeno que se da básicamente entre los votantes al partido Demócrata.

El giro a “la izquierda” en los EE.UU. es un fenómeno que se da básicamente entre los votantes al partido Demócrata.

Si hubo alguna novedad en 2026 fue una presencia particularmente visible de pastores y seminaristas en las candidaturas demócratas. De hecho, revisando la lista de candidatos azules se cuentan al menos 12-13 lideres religiosos en distintos puestos, mientras que sobran los dedos de una mano -no encontré ninguno- para sumar los que estuvieron en las listas rojas.

Entre los nuevos integrantes del Senado que dieron “el batacazo” azul están el representante por Kansas, Adam Hamilton es un pastor metodista (hizo de la fe, el amor al prójimo y la compasión el eje de su campaña), James Talarico, de Texas es un seminarista presbiteriano (hizo de amar a Dios y al prójimo el eje de su candidatura) y El-Sayed es un declarado seguidor de Mahoma (en su discurso de victoria habló de su fe, empleando expresiones como “inshallah” y “alhamdulillah”). Más que por número, por fe, el próximo Senado será más religioso y diverso que el actual.

Los norteamericanos están cada vez más desideologizados partidariamente, y las independientes apuntan a ser la mayoría en unos años.

Los norteamericanos están cada vez más desideologizados partidariamente, y las independientes apuntan a ser la mayoría en unos años.

Si ha habido algún cambio social en los últimos años, es el crecimiento de quienes se consideran “independientes”, ciudadanos que votan de acuerdo con las circunstancias y no por una razón ideológica o partidaria, y que según la última medición de Gallup llegan al 45% de la población, destruyendo aquella idea de la política de tercios.

En 2008 y 2010 Robert Francis Prevost votó durante la primaria demócrata, lo que sugiere que lo habría hecho por Barack Obama. En 2012, 14 y 16 participó de la primaria republicana lo que no descarta que lo haya hecho primero por Mitt Romney y luego por Donald Trump. Sobre la elección de 2018 no tenemos ninguna pista, y sabemos que no votó en las de 2020 y 2022. En 2024 y este año apeló al voto por correo, ya que estaba lejos del país (su candidato natural pareciera haber sido ayer el republicano Don Tracy).

Robert Francis Prevost, el papa León XIV que nos visitará dentro de pocos días, claramente es un votante independiente.

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“"The Holy Father expresses his belief in the right and the duty of citizens to participate in democratic processes.", Oficina de la Santa Sede del 29 de octubre de 2026. Robert Francis Prevost, el Papa Leon XIV, ha sido un “independiente”, que cree que no debe mezclarse política con religión, pero que existe el deber de manifestarse políticamente (lo que promete ser un problema para Javier Milei)

Más que una cuestión ideológica, lo que vivimos ayer es desilusión de los norteamericanos ante las promesas que le había hecho Donald Trump hace solo dos años. Esto fue especialmente evidente con el voto latino en Florida y Texas, que no es que apoyen hoy a los azules más que antes, sino que le dieron la espalda a quienes les fallaron.

Lo correcto es decir que acá “perdió Trump”, de manera justificada y por sus propias fallas (cuáles son esas fallas es otra cuestión), más que decir “ganaron los demócratas”, quienes ahora deben tener cuidado de no malinterpretar lo que sucedió.

Pero esto no solo pasa en los EEUU. Las ideas de que los que pierden las elecciones son los incumbentes, que tenemos una ola de derechas en América Latina y el mundo, o que ahora se aproxima una de izquierdas, son incompletas o erróneas.

Lo que tenemos es un cambio generacional a partir de quienes nacieron en 1981 (Milenials, Generación Z y ahora los Alpha) que ante la experiencia de sus padres no se “atan” a ningún partido ni ideología y representan el 43% de los votantes norteamericanos, 46% a nivel mundial y 47% en Argentina.

NOTA/ADVERTENCIA: El año que viene cerca del 20% del electorado casi no tendrá recuerdos -tenían menos de 10 años- sobre la última gestión de Cristina Kirchner.

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