21 de diciembre 2005 - 00:00

Nueva York paralizada por huelga

Como su antecesor, Edward Koch en 1980, el alcalde neoyorquino Michael Bloomberg cruzó ayer a pie el puente de Brooklyn en un gesto de desafío al sindicato del transporte, que entró en huelga.
Como su antecesor, Edward Koch en 1980, el alcalde neoyorquino Michael Bloomberg cruzó ayer a pie el puente de Brooklyn en un gesto de desafío al sindicato del transporte, que entró en huelga.
Nueva York (EFE, APF, Reuters, ANSA) - El transporte público de Nueva York entró ayer en huelga, una situación que no se producía desde hacía 25 años y que podría tener efectos «devastadores» para la economía de la ciudad, al ocurrir en el cenit de la campaña navideña de ventas.

A partir de las 3.00, hora local, ya no funcionaban los subtes y colectivos, que componen la red de transporte más compleja de los Estados Unidos y que mueven cada día a cerca de 7 millones de personas.

La mayor parte de los neoyorquinos se quedó sin otro medio para llegar a sus puestos de trabajo que el automóvil propio o los taxis, si bien algunos sacaron las bicicletas a la calle, pese a la baja temperatura.

El alcalde de Nueva York, el republicano Michael Bloomberg, recomendó a los ciudadanos otro medio más asequible, ir a pie, y como ejemplo recorrió caminando el puente que separa Brooklyn de Manhattan, tal como lo había hecho su antecesor Edward Koch en 1980 bajo las mismas circunstancias.

El gobierno de la ciudad constituyó en Brooklyn un centro de emergencias donde coordinaba estrategias para evitar que cunda el caos y el desorden. En previsión de que el tráfico se congestionara en la entrada a Manhattan, la alcaldía prohibió acceder a la isla a ningún vehículo que no contenga, al menos, cuatro pasajeros, entre las 5 y las 11 de la mañana.

• Consecuencias

Además, se limitó la entrada de autos de reparto de mercancías, y se reservaron varias avenidas y calles principales para el uso exclusivo de ambulancias y móviles policiales.

Bloomberg calificó la huelga de «ilegal» y «moralmente censurable» en un comunicado y apeló a la paciencia y el coraje de los ciudadanos.

«Las consecuencias de la huelga van de severas a devastadoras, dependiendo del negocio. La venta al por menor, especialmente en el Bajo Manhattan, fue la más afectada. Cientos de tiendas no pudieron abrir, y las que lo hicieron no tuvieron trabajo. En un trozo de la 8a Avenida, 40% de los comercios ni siquiera estaba abierto», añadió.

Las negociaciones entre el fuerte sindicato de 33.700 trabajadores y las autoridades citadinas de transporte llegaron al punto de la ruptura en varias ocasiones, mientras ambas partes trataban de evitar una huelga que
costará a la ciudad entre 400 y 700 millones de dólares diarios. La cifra incluye los impuestos no recaudados, las horas extras de los policías (unos 10 millones por día) y la pérdida de ventas en plena temporada navideña.

• Rechazo

Los representantes de los trabajadores rechazaron poco antes de medianoche el último convenio ofrecido por la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) y establecieron el paro, en un abierto desafío de la ley del estado de Nueva York que prohíbe a los empleados adoptar este tipo de medidas. Las negociaciones sobre salario, pensiones y seguros de salud enfrentan un enorme obstáculo en la insistencia de la autoridad de transportes de Nueva York de que la edad de retiro se incremente de 55 en los contratos actuales a 62 años.

Un juez estadual impuso al sindicato una multa por un millón de dólares por cada día de huelga luego que los abogados de la ciudad y del Estado pidieran que se le impusiera «una multa muy potente», en castigo por haber desafiado la ley
.

La última vez que los transportes públicos de Nueva York habían sufrido una huelga fue en 1980. El paro duró 11 días, costó a los sectores privado y público alrededor de 1.000 millones de dólares y llevó a Ed Koch, alcalde en aquel momento, a comparar el caos creado con el que vivió Londres durante los bombardeos alemanes de la Segunda Guerra Mundial.

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