Nueva York paralizada por huelga
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Como su antecesor, Edward Koch en 1980, el alcalde neoyorquino Michael Bloomberg cruzó ayer a pie el puente de Brooklyn en un gesto de desafío al sindicato del transporte, que entró en huelga.
Además, se limitó la entrada de autos de reparto de mercancías, y se reservaron varias avenidas y calles principales para el uso exclusivo de ambulancias y móviles policiales.
Bloomberg calificó la huelga de «ilegal» y «moralmente censurable» en un comunicado y apeló a la paciencia y el coraje de los ciudadanos.
«Las consecuencias de la huelga van de severas a devastadoras, dependiendo del negocio. La venta al por menor, especialmente en el Bajo Manhattan, fue la más afectada. Cientos de tiendas no pudieron abrir, y las que lo hicieron no tuvieron trabajo. En un trozo de la 8a Avenida, 40% de los comercios ni siquiera estaba abierto», añadió.
Las negociaciones entre el fuerte sindicato de 33.700 trabajadores y las autoridades citadinas de transporte llegaron al punto de la ruptura en varias ocasiones, mientras ambas partes trataban de evitar una huelga que costará a la ciudad entre 400 y 700 millones de dólares diarios. La cifra incluye los impuestos no recaudados, las horas extras de los policías (unos 10 millones por día) y la pérdida de ventas en plena temporada navideña.
• Rechazo
Los representantes de los trabajadores rechazaron poco antes de medianoche el último convenio ofrecido por la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) y establecieron el paro, en un abierto desafío de la ley del estado de Nueva York que prohíbe a los empleados adoptar este tipo de medidas. Las negociaciones sobre salario, pensiones y seguros de salud enfrentan un enorme obstáculo en la insistencia de la autoridad de transportes de Nueva York de que la edad de retiro se incremente de 55 en los contratos actuales a 62 años.
Un juez estadual impuso al sindicato una multa por un millón de dólares por cada día de huelga luego que los abogados de la ciudad y del Estado pidieran que se le impusiera «una multa muy potente», en castigo por haber desafiado la ley.
La última vez que los transportes públicos de Nueva York habían sufrido una huelga fue en 1980. El paro duró 11 días, costó a los sectores privado y público alrededor de 1.000 millones de dólares y llevó a Ed Koch, alcalde en aquel momento, a comparar el caos creado con el que vivió Londres durante los bombardeos alemanes de la Segunda Guerra Mundial.




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