28 de julio 2005 - 00:00

Nuevas medidas para blindar la economía

Mario Palocci
Mario Palocci
Brasilia (ANSA) - El gobierno brasileño comenzó a tomar medidas para «blindar» la economía ante los posibles efectos de la crisis política desatada por las denuncias de corrupción.

El Tesoro confirmó que dejará de comprar dólares en el mercado mientras dure la «volatilidad» desatada por la crisis, y al mismo tiempo adoptará una actitud más «prudente» en la oferta de títulos públicos.

«En este momento, estamos fuera del mercado hasta que las cosas vuelvan a la normalidad», dijo el secretario adjunto del Tesoro, José Antonio Gragnani, al confirmar que no se comprarán dólares para detener la devaluación de la moneda norteamericana.

A partir de esta semana, además de no comprar dólares, el Tesoro redujo el volumen de títulos públicos ofrecidos en subastas para obtener recursos para el pago de los compromisos de la deuda externa.

Este año, el Tesoro prevé comprar hasta 9.477 millones de dólares en el mercado de cambio para efectuar pagos de la deuda externa.

La cautelosa estrategia fue la primera reacción del ministro de Hacienda, Antonio Palocci (que acaba de reducir su previsión de crecimiento económico para el año de 4% a 3,4%), para evitar que la crisis política desatada por las denuncias contamine la economía. «De todos modos, es difícil definir las causas de la volatilidad», explicó Gragnani.

La crisis no tuvo gran impacto sobre la economía por el momento, pero
grandes empresas ya anunciaron la postergación de inversiones hasta tener un panorama más claro de las consecuencias de la investigación que realiza el Congreso. Por otra parte, ayer se conoció una encuesta de la Fundación Getulio Vargas, que mostró que creció el número de industriales que piensan que la situación del sector es la peor de los últimos dos años.

De las respuestas de los responsables de 930 industrias, consultados entre el 28 de junio y el 25 de julio, surgió un panorama industrial de «crecimiento bajo, estoques excesivos y demanda debilitada», afirmó la Fundación.

El 29% de los empresarios consultados consideró que la situación actual es «débil», el mayor porcentaje desde julio de 2003, cuando Brasil atravesaba una severa recesión por el ajuste lanzado por el gobierno de
Luiz Inácio Lula da Silva.

Un 44% cree que los negocios mejorarán en los próximos seis meses, frente a 17% que piensa que empeorará. Es la diferencia más baja entre optimistas y pesimistas de los últimos dos años.

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