Opiniones del periodismo: el riesgo de una teocracia
Las elecciones de ayer en Irak despiertan tanto análisis optimistas como escépticos. Entre los primeros, el foco está puesto en que el caso iraquí se trata de un ensayo democrático excepcional en el mundo árabe, dominado mayormente por dictaduras. Entre los pesimistas, la clave está en la exclusión de los sunnitas en el armado institucional y el riesgo de un régimen teocrático, que serían ambos fuente de sangrientos enfrentamientos en el futuro. Veamos algunas de las opiniones en la prensa internacional.
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•Continuará violencia
Vehículos blindados Bradley en las calles, patrullas estadounidenses de a pie, policías encapuchados y enmascarados; no parece el preludio a un experimento democrático.
«Transición del poder», dice el logotipo constante de la cobertura en directo de la cadena de televisión CNN, aunque la votación sea para que un parlamento redacte una Constitución y los hombres que conformen su mayoría no vayan a ostentar ningún poder. No tienen control sobre su petróleo ni autoridad en las calles de Bagdad -y, menos aún, en el resto del país-, ni una fuerza policial factible o leal. Su único poder es el del ejército estadounidense y el de sus 150.000 soldados.
Las grandes cadenas de televisión recibieron una lista de cinco centros electorales en los que se les permite filmar. Al mirar la lista con detenimiento, se ve que cuatro de los cinco están en áreas de musulmanes chiitas y el otro se hallaen una zona sunnita pudiente donde la participación será moderada.
La verdadera historia se encuentra fuera de la capital iraquí, en las decenas de miles de kilómetros cuadrados que quedan fuera del control del gobierno interino y fuera de la vista de los periodistas independientes, sobre todo, en las cuatro provincias musulmanas sunnitas que son el núcleo de la insurgencia iraquí.
Pero nosotros seguiremos repitiendo «democracia» y «libertad» una y otra vez; la insurgencia proseguirá y se hará más violenta, y los iraquíes seguirán muriendo. Sin embargo, habrá democracia en Irak.
(Robert Fisk, «The Independent» de Gran Bretaña.)
•Guerra civil
Es deseable que en el futuro de Irak participen aquellos grupos étnicos que ayer pudieron haber tenido motivos para el boicot. Es el caso de los sunnitas, que representan más de 20% de la población. En estas circunstancias, no se puede infravalorar el peligro de que Irak acabe en manos de un régimen teocrático similar o peor al de Irán, en cuyo caso el fracaso de la misión democratizadora de Bush sería total.
Lo que está claro es que las fuerzas extranjeras deben concluir cuanto antes el entrenamiento del nuevo ejército iraquí. Su permanencia estimula la insurgencia y dificultaría todavía más la implicación de los sunnitas en el proceso constituyente, clave para que el laicismo se imponga a la sharia. Irak oscila hoy entre una incipiente apariencia de democracia y una guerra civil. Esperemos que los pesimistas esta vez se equivoquen.
(Editorial de «El Mundo» de España.)



