12 de noviembre 2009 - 23:16

Pakistán: asesinaron a un alto funcionario de un consulado iraní

La foto de la víctima.
La foto de la víctima.
Un paquistaní que trabajaba como vocero de un Consulado de Irán en Pakistán fue muerto a tiros cuando salía de su casa en el noroeste del país, donde el ejército combate a rebeldes islamistas, informó hoy la policía.

Ningún grupo reivindicó el asesinato, que ocurrió un año después del secuestro de un diplomático iraní en la misma ciudad de Peshawar y un mes después de que Irán acusara a un grupo islamista de Pakistán de un atentado que mató a 42 personas en suelo iraní.

Irán es un país musulmán mayoritariamente chiita, y la víctima también era chiita. Milicianos musulmanes sunnitas como los miembros de la red Al Qaeda y el movimiento talibán, que operan en Pakistán, consideran a los chiitas infieles y suelen atacarlos.

Los atacantes abrieron fuego contra Abu Al-Hasan Jaffry, director de relaciones públicas y protocolo del Consulado de Irán en Peshawar, poco después de salir de su casa en su auto, informaron fuentes policiales.

Las fuentes dijeron sospechar del mismo grupo que en noviembre de 2008 secuestró en Peshawar a un diplomático iraní y al embajador designado de Afganistán y mató a un estadounidense que trabajaba en proyectos de desarrollo. Los diplomáticos siguen cautivos.

Las relaciones entre Pakistán e Irán son buenas, pero el mes pasado se registraron tensiones cuando Teherán acusó a un grupo rebelde paquistaní de haber cometido un atentado suicida que mató a 42 personas, entre ellas 15 soldados de elite.

Islamabad negó rotundamente que el grupo islamista, llamado Jundallah, haya lanzado el ataque del 18 de octubre desde su territorio.

La embajada estadounidense en Islamabad condenó el asesinato, que según dijo "representa una nueva táctica de los extremistas para aislar a Pakistán de sus socios de la comunidad internacional".

La táctica "no tendrá éxito", agregó el parte norteamericano.

Peshawar es la capital de una provincia que limita con las áreas tribales paquistaníes fronterizas con Afganistán, donde operan talibanes y milicianos de Al Qaeda.

La metrópolis noroccidental, de 2,5 millones de habitantes, se vio sacudida este año por numerosos atentados suicidas y otros ataques, pero la violencia sectaria es rara en la ciudad.

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