22 de agosto 2008 - 00:00

Pakistán sin tregua: más de 70 muertos en atentado

El ataque se produjo en la puerta de una fábrica de armascuando ingresaban los empleados. El de ayer fue el segundodesde la dimisión del presidente Pervez Musharraf.
El ataque se produjo en la puerta de una fábrica de armas cuando ingresaban los empleados. El de ayer fue el segundo desde la dimisión del presidente Pervez Musharraf.
Islamabad (EFE, AFP, ANSA) - Al menos 70 personas murieron ayer en un doble atentado con explosivos en Pakistán, el segundo ataque de este tipo tras la renuncia del ex presidente Pervez Musharraf hace cuatro días, en medio de una profunda crisis política.

Los ataques, en los que también fueron heridas al menos 80 personas, varias de ellas de gravedad, tuvieron lugar frente a una fábrica de armas en Wah Cantt, cerca de Islamabad.

Testigos de los atentados dijeron que un hombre hizo estallar la carga explosiva que llevaba consigo en el momento de cambio de turno de los trabajadores de la empresa, y pocos segundos después fue seguida por un ataque similar.

La fábrica, la Pakistán Ordnance Factories, es un conjunto de 20 unidades industriales que producen artillería, municiones antiaéreas y municiones antitanques destinadas al ejército paquistaní, en la que trabajan entre 25.000 y 30.000 operarios. La acción se la atribuyó el grupo Trehik I Taliban (Movimiento de los Talibanes de Pakistán), cercano a la red radical islámica Al-Qaeda, en un llamado telefónico a la cadena de televisión local «GEO News».

El vocero de esta organización, Maulvi Omar, dijo que «el Movimiento de los Talibanes de Pakistán asume la responsabilidad del ataque». «Nuestros mártires cometieron los atentados en reacción a las operaciones militares de Swat y Bajaur», dijo un portavoz del grupo, en referencia a una ofensiva militar lanzada días atrás en esa región, fronteriza con Afganistán, en la que murieron más de 500 insurgentes, según el ejército.

Dicha operación fue lanzada hace dos semanas a instancias del gobierno de coalición del primer ministro Yusuf Razah Guilani. La misma está conformada por el Partido Popular de Pakistán (PPP) liderado por el viudo de la ex primera ministra Benazir Buttho, asesinada en diciembre de 2007 y la Liga Musulmana-N, del también ex premier Nawaz Sharif, derrocado en 1999 por Musharraf. Una operación similar fue lanzada en julio en el valle de Swat, siempre en el noroeste.

  • Amenaza

    «Acciones como éstas serán realizadas en otras ciudades, incluidas Lahore, Islamabad y Rawalpindi», advirtió el portavoz del grupo insurgente en referencia a los ataques suicidas.

    El primer ministro Guilani y el presidenteinterino, Mohamadmian Sumro, así como otros líderes políticos, condenaron el ataque y aseguraron que los culpables serán llevados a la Justicia.

    «La guerra contra el terror no se puede ganar a la defensiva. Tenemos que llevar la batalla a las puertas de los extremistas», declaró Guilani en un seminario antiterrorista organizado en colaboración con el Departamento de Estado norteamericano en Islamabad. El gobierno de Guilani, formado a finales de marzo, dio un giro a la política antiterrorista de Musharraf, aliado de Estados Unidos, y optó por iniciar negociaciones de paz con grupos insurgentes de la zona fronteriza.

    El premier dio a entender que su gobierno abandonaba definitivamente la vía del diálogo con los talibanes locales, al afirmar que Pakistán debe «sacar de su escondite al terrorista sin rostro, obstruir sus planes y hacer frente a las peores amenazas antes de que emerjan».

    La ola de ataques tiene como marco una grave crisis política tras la renuncia de Musharraf, debido a la falta de acuerdo de los principales partidos de la coalición de gobierno para resolver las destituciones de jueces llevadas a cabo por el ex presidente y la lucha contra la insurgencia islamista.

    El presidente de la Liga Paquistaní Musulmana-N, Nawaz Sharif, amenazó con dejar la coalición de gobierno si los jueces depuestos por Musharraf no son restituidos hoy en sus puestos. «Si los jueces no vuelven a sus puestos será un día feo para la democracia. En ese caso nosotros no tendremos otra elección que dejar la coalición de mayoría y estar en la oposición», aseguró.
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