Parlamento acusa a Presidenta de suspensión ilegal
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En los últimos comicios legislativos, a finales del 2001, el partido de Wickremesinghe arrebató la mayoría parlamentaria al de Kumaratunga, elegida presidenta en unas elecciones diferentes, y desde entonces ambos han mantenido una difícil cohabitación.
La dificultad principal se ha centrado en las diferencias de ambos líderes sobre el alto el fuego y el proceso de paz iniciado en febrero del 2002 por el primer ministro con la guerrilla de los Tigres de Liberación de la Patria Tamil con la mediación de Noruega.
La actual crisis la abrió la presidenta cingalesa el pasado 4 de noviembre, al cesar a tres ministros, desplegar al Ejército en lugares estratégicos del país, suspender el Parlamento por dos semanas y declarar el estado de emergencia, medida esta última que derogó posteriormente.
Las medidas de la presidenta se produjeron mientras se encontraba en Washington Wickremesinghe, al que Kumaratunga acusó de poner en peligro la seguridad, estabilidad e integridad territorial de Sri Lanka al hacer "demasiadas concesiones" a la guerrilla secesionista tamil en las negociaciones de paz.
Noruega anunció el pasado viernes que interrumpía su mediación hasta que se resolviera la crisis política en Colombo y tanto los enviados de Oslo, como los Tigres Tamiles, han manifestado su preocupación por el mantenimiento de la tregua y el proceso de paz en las actuales circunstancias.
Los tamiles han pedido a los mediadores garantías de que Colombo respetará la tregua y el viceministro noruego de Asuntos Exteriores, Vidar Helgesen, ha reconocido que es más "más difícil garantizar el mantenimiento del alto el fuego cuando existe una situación de vacío político".
Los Tigres de Liberación de la Patria Tamil también han manifestado su temor por la vuelta de la violencia a Sri Lanka, que ha causado en las últimas dos décadas unos 65.000 muertos.
El Banco Mundial, el FMI y algunos de los países donantes de Sri Lanka han anunciado el aplazamiento de desembolso de las ayudas para la reconstrucción del país, que ascienden a unos 4.500 millones de dólares, mientras las inversiones y las reservas turísticas ya han empezado a resentirse debido a la crisis.




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