Caracas - «VEA» recibe tanta publicidad del gobierno porque actúa como un boletín oficial oficioso (cualquier parecido con el monopolio que los argentinos tenemos aquí es pura casualidad). Sólo lo leen los chavistas más fanáticos. Es un pasquín muy rentable para su dueño, el viejo comunista Guillermo García Ponce, quien mantiene constantes conflictos laborales con sus periodistas, fotógrafos e impresores.
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Montó el diario en 2004 con un crédito del Banco Industrial de Venezuela por un millón de dólares que, como es de rigor en estos casos, no pagó aún ni piensa hacerlo.
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