Brasilia (AFP) - El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo partido atraviesa la mayor crisis de su historia a causa de escándalos de corrupción, parece haber recurrido a la ayuda divina, rodeando su escritorio de imágenes de santos, informó ayer el diario «O Estado de Sao Paulo».
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De acuerdo con la publicación, a comienzos de la semana pasada Lula sumó sorpresivamente a la decoración de su despacho cinco imágenes religiosas, que ubicó en un aparador detrás de su escritorio.
Además de la estatua de barro de San Francisco colocada detrás de su silla, Lula mantuvo una imagen del siglo XVIII de un Jesús crucificado e incluyó una estatuilla de Santa Ana, una de Nuestra Señora bizantina, una miniatura de la Virgen tallada en madera, así como una imagen de Nuestra Señora de las Gracias, obsequiadas al presidente por simpatizantes y religiosos en viajes por el país.
• Señales religiosas
Lula colocó también una pequeña imagen suya, una pieza de madera tallada de una familia africana y una estatuilla del personaje Don Quijote.
Pero los toques místicos del presidente brasileño trascienden su lugar de trabajo y se evidencian también en pequeñas señales de tono religioso, como su aparición en público luciendo en su saco un broche de Nuestra Señora Aparecida, tras estallar en junio denuncias de un esquema de compra de votos en el Congreso por parte de su Partido de los Trabajadores.
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