26 de septiembre 2005 - 00:00

Peligroso: Chávez acelera giro al socialismo

Con la oposición atomizada, la prensa limitada y el empresariado sufriendo embates cada vez más fuertes, Hugo Chávez parece sentirse libre de escollos y decidió acelerar la implantación del socialismo en Venezuela. Anunció más expropiaciones de campos acompañado por militantes sin tierra brasileños, que incitaron a campesinos de ese país a ocupar haciendas sin esperar los mecanismos precariamente legales que aplica el gobierno. Chávez dijo que la reforma agraria se llevará adelante sin atenuantes. Por supuesto, tampoco repara en la opinión pública: según una encuesta difundida ayer, 87% de los venezolanos quiere que se respete la propiedad privada y que no se recurra a recetas de tipo castrista.

Integrantes del grupo izquierdista Tupamaros, afín al presidente venezolano Hugo Chávez, irrumpieron ayer con violencia en una protesta opositora en Caracas.
Integrantes del grupo izquierdista Tupamaros, afín al presidente venezolano Hugo Chávez, irrumpieron ayer con violencia en una protesta opositora en Caracas.
Caracas (AFP, Reuters, EFE, ANSA) - El presidente venezolano, Hugo Chávez, anunció ayer un plan de reforma agraria desde un campo intervenido, al anunciar su reparto entre campesinos y la creación de una empresa estatal, mientras la oposición salió a las calles a protestar contra lo que considera una violación al derecho de propiedad.

Chávez, quien parece profundizar su giro al socialismo y hacia políticas hostiles hacia la libre empresa, formuló su anuncio desde una de las cuatro haciendas intervenidas por el ejército desde hace una semana, La Marqueseña, de 8.500 hectáreas, en el estado de Barinas (oeste).

Desde allí realizó su programa televisado dominical, «Aló Presidente», en presencia de su padre, el gobernador del estado, Hugo Chávez de los Reyes, y de su madre.

«Llegó la hora de recuperar la tierra venezolana para ponerla a producir lo que nuestro pueblo necesita para su sustento», anunció. «Hemos hecho varios intentos, nos hemos equivocado» afirmó Chávez, quien aseguró que ahora comienza realmente la reforma agraria en Venezuela.

• Propuesta

El mandatario propuso al dueño de la finca, Carlos Azpúrua, de quien dijo que no ha podido demostrar que es el propietario de las tierras, dejarle 1.500 hectáreas para que continúe produciendo, mientras que otras 2.700 se entregarán a campesinos y en las restantes se construirá una empresa estatal de genética para el mejoramiento del ganado y la producción de semillas certificadas.

«Aquí no hay expropiación, porque se expropia lo que es propio, pero esto (La Marqueseña) es de la Nación, del Estado», apuntó Chávez, quien recordó que su bisabuelo ocupó durante un tiempo esa hacienda, pero precisó que tampoco fue su propietario.

Según la legislación venezolana, los dueños de tierras deben probar la cadena de titularidad desde 1821, cuando una ley exigió a los propietarios volver a registrar sus tierras.

Además, se decretó que la finca es un latifundio bajo la premisa de que su productividad se encuentra por debajo de 80 por ciento del rendimiento idóneo, según lo establece la ley.

Azpúrua -que se encuentra dentro de su propiedad desde que el gobierno la intervino- reiteró en declaraciones a la televisora Globovisión que es dueño de las tierras, pero dijo que estudiará la propuesta de Chávez, con quien dijo «estar dispuesto a trabajar».

«Yo también respaldo la propiedad privada»,
indicó el jefe de Estado, de 51 años, aunque recordó que «toda propiedad debe estar regulada por la ley, limitada por la ley». «La propiedad privada no es sagrada», enfatizó.

El líder del movimiento brasileño de los campesinos Sin Tierra, el izquierdista radical
Joao Pedro Stedile, asistió al acto como invitado de Chávez, y lanzó un llamado a los campesinos a «tomar las tierras sin esperar que el gobierno lo haga».

El mandatario dijo extender su mano a los terratenientes, para que negocien con el gobierno, pero sentenció:
«En Venezuela se acaba el latifundio o yo muero en el camino».

Agregó que su intención es llegar al medio millón de hectáreas recuperadas este año.

A partir del mediodía de ayer, opositores a Chávez convocaron a una protesta con cacerolas y pitos en todo el país, que en Caracas se desarrolló sobre todo en la zona este, donde están los barrios de clase media y alta.


«Estas son acciones cívicas y pacíficas a las que están llamados a sumarse todos los venezolanos, por la preocupación ante las políticas antidemocráticas que aplica el régimen de Chávez y el desconocimiento de la propiedad privada», dijo el ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma.

• Repudio

Fedecámaras, la gremial empresarial que lideró el levantamiento contra Chávez entre 2001 y 2004, también repudia las acciones del gobierno, alegando que violan la Constitución.

Además de las cuatro haciendas intervenidas, que representan 68.000 hectáreas, el gobierno de Chávez ha tomado plantas procesadoras supuestamente ociosas y anuncia que cancelará concesiones mineras a empresas trasnacionales, dentro de su plan de instaurar en este país petrolero sudamericano un «socialismo del siglo XXI».

Por otro lado,
el gobierno se declaró decidido a ocupar y hasta cerrar los campos petroleros cuyos operadores no conviertan en empresas de capital mixto los actuales convenios operativos, dijo el ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, en una entrevista publicada el domingo por la prensa local.

El gobierno de Chávez anunció en abril que convertiría en empresas mixtas, en un lapso de seis meses que vence el 31 de diciembre, los 32 convenios operativos que mantiene con firmas privadas para explotar crudo en campos petroleros marginales.

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