Washington - A fines del mes pasado, un oficial de alto rango en el Pentágono disparó la andanada más reciente con respecto a si existían o no vínculos entre el gobierno de Saddam Hussein y la red terrorista Al-Qaeda. El memorando de Douglas J. Feith, el subsecretario de política y planeación de la Defensa, fechado el 27 de octubre y dirigido al Comité de Inteligencia del Senado estadounidense, enumeró 50 puntos de información sin procesar de los servicios de inteligencia que, dijo, apuntaban a un nexo operativo entre Irak y Al-Qaeda.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La misiva en sí era ultraconfidencial, pero su contenido fue dado a conocer públicamente durante el fin de semana pasado por el «The Weekly Standard», diario con estrechos vínculos con militaristas de la administración Bush.
Entre los 50 puntos que se citaron en el memorando de Feith, quizás el más sensacionalista sea la afirmación del servicio checo de inteligencia de que el 11 de setiembre, el terrorista Mohammed Atta se reunió varias veces en Praga con un ex jefe de los servicios de inteligencia de Irak, de quien se afirma que, en 2000, solicitó una transferencia de fondos para Atta. Feith, uno de los arquitectos de la guerra en Irak, está entre un pequeño grupo de funcionarios de la administración Bush que han sido acusados por detractores demócratas de haber usado los datos de inteligencia de manera selectiva para favorecer sus opiniones.
Más de un año antes de que iniciara la guerra en Irak, Feith creó una Oficina de Planes Especiales, como una dependencia paralela de inteligencia.
El memo cita varios informes con respecto a reuniones entre oficiales iraquíes de alto rango y Osama bin Laden, el líder de la Al-Qaeda, en 1996 y 1998. La ratificación más seria a esta versión la dio hasta ahora el director de la CIA. George Tenet, en su misiva abierta al Comité de Inteligencia del Senado, en octubre de 2002, dijo que existían «informes creíbles» en cuanto a que «Irak ha suministrado entrenamiento a integrantes de Al-Qaeda en las áreas de venenos y gases, aunado a la fabricación de bombas convencionales».