Perdía el sueño eterno de Chávez

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Incertidumbre y presunciones anoche en Venezuela varias horas después del cierre de las urnas. Al menos a nivel oficial. Las autoridades electorales demoraban el resultado del referendo constitucional con el que Hugo Chávez buscaba su perpetuación en el poder, mientras el propio oficialismo admitía una puja muy "reñida". En medio de la indefinición, los opositores a la reforma ya festejaban y el chavismo presentía un mal final. Lo que sí quedaba claro era que obtenía su peor cosecha de votos desde su llegada al poder en 1998, lo que, de concretarse, sería una sonora respuesta a su consigna de imponer el socialismo.

Caracas (EFE, AFP, Reuters, DPA, ANSA) - En un ambiente cargado de tensión, seguía sin conocerse al cierre de esta edición el resultado del referendo sobre la controvertida reforma constitucional impulsada por Hugo Chávez. Tanto el oficialismo como la oposición hablaban de una pelea muy «reñida», pero extraoficialmente se sugería un triunfo del No que, de concretarse, tendría impactantes consecuencias políticas para ese país y para la región.

«Efectivamente, el resultado es reñido, pero llamamos a todos a respetar y acatar el veredicto emanado del Consejo Nacional Electoral.

Exhortamos a la oposición a pronunciarse en el mismo sentido y que se comprometan ante el país y el mundo a respetar y acatar los resultados, sean cuales sean», indicó a la prensa en sorprendentes declaraciones el vicepresidente Jorge Rodríguez, jefe del Comando Zamora, que lideró la campaña del Sí.

Rodríguez -cuyo rostro adusto contrastó con las amplias sonrisas que se exhibían en el comando opositor- se refirió así a sectores opositores que proclamaban la victoria y amenazaban con desconocer una eventual proclamación oficial de un triunfo del Sí a la reforma.

  • Sondeos

    El vicepresidente hizo estas declaraciones cuando se esperaba que Chávez anunciara su triunfo, luego de que varias encuestas a boca de urna realizadas por consultoras oficialistas le dieran al Sí entre 6 y 12 puntos porcentuales de ventaja. Sin embargo, uno de esos sondeos fue desmentido poco después por la consultora independiente Datanálisis, que aseguró no haber realizado bocas de urna. A partir de entonces, y en medio de una creciente confusión, fuentes opositoras comenzaron a hablar de un triunfo por escaso margen y la preocupación crecía en el oficialismo, cuyos previstos festejos fueron cancelados.

    Más allá del resultado final, resultaba evidente que la prédica del presidente bolivariano de usar la reforma constitucional para imponer su «socialismo del sigloXXI» y para perpetuarse en el poder le habían generado una aguda pérdida de votos. Eso implicaba la admisión oficial de un resultado apretado, que contrastaba con los más de 20 puntos porcencuales de ventaja logrados en la elección presidencial de diciembre de 2006.

    Los sondeos independientes previos al referendo habían señalado un empate técnico con una leve ventaja para el No contra el proyecto socializantey de perpetuación de Chávez en el poder.

    «Sea cual fuere el resultado, pues reconozcámoslo y continuemos la marcha construyendo la Venezuela del siglo XXI», había dicho Chávez temprano, tras sufragar en una populosa barriada del oeste de Caracas acompañado por sus hijos y nietos. El militar retirado había apostado a que el Sí a la reforma de 69 artículos de la Constitución -de un total de 350- triunfaría por al menos 10 puntos de ventaja y que sus opositores desconocerían su victoria y activarían un plan desestabilizador « financiado por el imperio estadounidense». En ese caso, amenazó, bloquearía las exportaciones de petróleo.

  • Sin garantías

    Entre otros elementos controvertidos, la reforma constitucional propuesta establecía:

  • Reelección continua para el presidente y extensión del mandato de 6 a 7 años. . El presidente podría decretar el estado de excepción por tiempo indefinido, durante el cual quedarían limitadas garantías constitucionales como el derecho a la información y al debido proceso.

  • Se eliminaría la autonomía del Banco Central, y el presidente pasaría a controlar discrecionalmente las reservas monetarias del país.

  • Se reconocería la propiedad privada, que debería convivir con la estatal, mixta, comunal, etcétera.

  • Se reduciría la jornada laboral de 8 a 6 horas.

  • Se crearía una nueva organización territorial similar a la cubana, en la que el presidente podrá crear unidades administrativas y nombrar a sus autoridades.
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