8 de diciembre 2005 - 00:00

Piñera sueña con dividir electorado democristiano

El candidato moderado Sebastián Piñera realizó ayer un acto en Puerto Montt. Es, según las encuestas, el opositor mejor posicionado para forzar un ballottage.
El candidato moderado Sebastián Piñera realizó ayer un acto en Puerto Montt. Es, según las encuestas, el opositor mejor posicionado para forzar un ballottage.
Santiago - Lo que mantiene en vilo a los comandos de campaña en Chile es saber cuál va a ser el comportamiento en los comicios del domingo del electorado ubicado en el centro ideológico. Como nunca en 16 años de democracia, un sector de la oposición, el de Sebastián Piñera (Renovación Nacional), que anoche cerró su campaña en la comuna de Puente Alto ante 1.500 personas, mantiene esperanzas de atraer a una parte decisiva de los votantes tradicionales de la Democracia Cristiana (DC), la pata centrista de la coalición gobernante.

Los socialistas convencidos, que ya digirieron hace rato el aggiornamento del partido desde aquel lejano período de Salvador Allende, no dudan en votar a la carismática Michelle Bachelet, con larga historia en luchas por los derechos humanos.

Paralelamente, todo indica que los sectores de derecha y algún resabio del pinochetismo volverán a elegir a Joaquín Lavín (Unión Democrática Independiente, UDI), el ex alcalde de Santiago que perdió por poco margen en las presidenciales con Ricardo Lagos en el ballottage de 2000.

El estruendo político lo aportó el 14 de mayo el empresario Piñera (LanChile, Chilevisión), al pegar el portazo a la sociedad con la UDI y dar un giro centrista a la propuesta de RN. Piñera buscó hacer pie en la presunción de que algunos votantes de la DC (socios del PS en la Concertación oficialista) soportarían muy a desgano un nuevo período socialista en La Moneda.

• Iconos

El candidato de RN se atrevió entonces a ornamentar su campaña con recursos típicos de las concentraciones de la izquierda chilena. En su propaganda aparecieron íconos como Pablo Neruda y hasta Violeta Parra, al punto de que el postulante presidencial de la alianza humanistacomunista, Tomás Hirsch, ironizó esta semana con que «falta que Piñera aparezca con Allende» en el espacio electoral en televisión.

¿Puede ser efectiva la estrategia planteada por Piñera? «No, porque la nuestra es una opción probada y nuestros gobiernos han sido exitosos», dijo a este diario
Gutenberg Martínez, un democristiano ex presidente de la Cámara de Diputados hasta los primeros meses del gobierno de Lagos. El testimonio de Martínez es trascendente porque fue excluido del comando de campaña cuando Bachelet lanzó su proselitismo y, además, es el esposo de Soledad Alvear, la ex canciller democristiana que retiró su candidatura ante la evidencia de que la médica socialista ganaría la interna de la Concertación. «Entre lo conocido durante 16 años y lo 'por conocer' hay una razón bastante práctica para no votar a Piñera», sintetizó el ex legislador.

Además de usar íconos considerados «progresistas», Piñera no puede ser acusado de haber pertenecido a la dictadura, a la que se opuso en el plebiscito de 1988. «Es
saludable que el país se vaya normalizando políticamente y, en ese sentido, Piñera representa un desafío nuevo para nosotros», admitió Martínez.

Consultado sobre qué diferencia concreta hay entre oficialismo y oposición en el plano de la propuesta económica, el dirigente democristiano dijo que «lo que hay es un intento de acercamiento de las dos opciones de derecha a lo que ha sido el gobierno de la Concertación, que propuso crecimiento con equidad». «La diferencia es que en su desesperación han caído en el populismo como la ola de ofertas de pensiones para todas las mujeres del país», argumentó Martínez.

En cambio,
Juan Luis Correa, encargado del área económico-social del Instituto Libertad, centro que junto con el Consejo Ciudadano elaboró los programas de gobierno de Piñera, afirmó que hubo un cambio de mentalidad en el chileno medio.

«Una de las características de las personas de centro de Chile es que ya no piensan en qué puede hacer el Estado para mejorar su calidad de vida. El chileno medio piensa que él puede ser dueño de su propio destino», enfatizó Correa.

Ese es el factor principal por el que el especialista cree que Piñera va a prevalecer en ese segmento, al que identifica como «urbano, con estudios secundarios cumplidos y con menor carga de las confrontaciones políticas de las décadas pasadas». «Al votante no le gustaría que desde el Estado dispongan quién puede aumentar el nivel de ingresos y Bachelet es vista como representante de un Estado paternalista», agregó.

«Lo novedoso es que Piñerarefleja un liberalismo que no sólo es económico, sino que también es político. Por la historia de Piñera, nadie puede mencionar el lastre de la dictadura», concluyó.

Por su parte, el sociólogo Eugenio Tironi indicó a este diario algunas variantes interesantes de la política chilena: «Por un lado, no hay que olvidarse de que la DC ha sido históricamente bastante antiderechista y desde la dictadura ha creado nexos muy memorables con los socialistas, con gobiernos democráticos de mucho progreso».

El especialista agregó que el factor «carisma» tiene un peso muy relativo porque «el electorado chileno no es volátil,está alineado con identidades políticas y es menos propenso a votar por cuestiones de carisma, aunque eso puede afectar a cerca de 5% del electorado, que es lo que está por verse».

Pese a todo, Piñera no tiene asegurado su pase al ballottage, no sólo por la hipótesis difícil de que Bachelet gane en primera vuelta, sino porque los encuestadores marcan un tradicional voto oculto a la opción más de derecha. Si Lavín lo supera y pasa a segunda vuelta, en el oficialismo sentirán algún alivio.

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