Piñera sueña con dividir electorado democristiano
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El candidato moderado Sebastián Piñera realizó ayer un acto en Puerto Montt. Es, según las encuestas, el opositor mejor posicionado para forzar un ballottage.
¿Puede ser efectiva la estrategia planteada por Piñera? «No, porque la nuestra es una opción probada y nuestros gobiernos han sido exitosos», dijo a este diario Gutenberg Martínez, un democristiano ex presidente de la Cámara de Diputados hasta los primeros meses del gobierno de Lagos. El testimonio de Martínez es trascendente porque fue excluido del comando de campaña cuando Bachelet lanzó su proselitismo y, además, es el esposo de Soledad Alvear, la ex canciller democristiana que retiró su candidatura ante la evidencia de que la médica socialista ganaría la interna de la Concertación. «Entre lo conocido durante 16 años y lo 'por conocer' hay una razón bastante práctica para no votar a Piñera», sintetizó el ex legislador.
Además de usar íconos considerados «progresistas», Piñera no puede ser acusado de haber pertenecido a la dictadura, a la que se opuso en el plebiscito de 1988. «Es saludable que el país se vaya normalizando políticamente y, en ese sentido, Piñera representa un desafío nuevo para nosotros», admitió Martínez.
Consultado sobre qué diferencia concreta hay entre oficialismo y oposición en el plano de la propuesta económica, el dirigente democristiano dijo que «lo que hay es un intento de acercamiento de las dos opciones de derecha a lo que ha sido el gobierno de la Concertación, que propuso crecimiento con equidad». «La diferencia es que en su desesperación han caído en el populismo como la ola de ofertas de pensiones para todas las mujeres del país», argumentó Martínez.
En cambio, Juan Luis Correa, encargado del área económico-social del Instituto Libertad, centro que junto con el Consejo Ciudadano elaboró los programas de gobierno de Piñera, afirmó que hubo un cambio de mentalidad en el chileno medio.
«Una de las características de las personas de centro de Chile es que ya no piensan en qué puede hacer el Estado para mejorar su calidad de vida. El chileno medio piensa que él puede ser dueño de su propio destino», enfatizó Correa.
Ese es el factor principal por el que el especialista cree que Piñera va a prevalecer en ese segmento, al que identifica como «urbano, con estudios secundarios cumplidos y con menor carga de las confrontaciones políticas de las décadas pasadas». «Al votante no le gustaría que desde el Estado dispongan quién puede aumentar el nivel de ingresos y Bachelet es vista como representante de un Estado paternalista», agregó.
«Lo novedoso es que Piñerarefleja un liberalismo que no sólo es económico, sino que también es político. Por la historia de Piñera, nadie puede mencionar el lastre de la dictadura», concluyó.
Por su parte, el sociólogo Eugenio Tironi indicó a este diario algunas variantes interesantes de la política chilena: «Por un lado, no hay que olvidarse de que la DC ha sido históricamente bastante antiderechista y desde la dictadura ha creado nexos muy memorables con los socialistas, con gobiernos democráticos de mucho progreso».
El especialista agregó que el factor «carisma» tiene un peso muy relativo porque «el electorado chileno no es volátil,está alineado con identidades políticas y es menos propenso a votar por cuestiones de carisma, aunque eso puede afectar a cerca de 5% del electorado, que es lo que está por verse».
Pese a todo, Piñera no tiene asegurado su pase al ballottage, no sólo por la hipótesis difícil de que Bachelet gane en primera vuelta, sino porque los encuestadores marcan un tradicional voto oculto a la opción más de derecha. Si Lavín lo supera y pasa a segunda vuelta, en el oficialismo sentirán algún alivio.




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