Polémico Papa confronta con gobiernos de Latinoamérica

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Aparecida, Brasil (AFP, EFE, ANSA, Reuters) - El papa Benedicto XVI alertó ayer sobre el surgimiento de lo que calificó como formas «autoritarias» de gobierno en América latina y advirtió a los obispos de la región que la Iglesia Católica «no es una ideología».

En la región «se ha evolucionado hacia la democracia aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ideologías que se creían superadas y que no se corresponden con la visión cristiana del hombre», dijo el inaugurar la V Asamblea de la Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe ( CELAM).

En su mensaje en español a los prelados reunidos en la Basílica de Aparecida, en el estado de San Pablo, Benedicto XVI no mencionó a los gobiernos que a su juicio tienden al autoritarismo. Pero observadores vaticanos indicaron que con esas palabras el papa Ratzinger se refirió puntualmente a Venezuela y a Bolivia.

En ese sentido, esos observadores recordaron que el Pontífice recibió el 11 de mayo del año pasado a Chávez en el Vaticano, ante quien reiteró la libertad de la Santa Sede en el nombramiento de los obispos y expresó su preocupación por un proyecto de reforma educativa del gobierno «en el que no habría espacio para la enseñanza de la religión».

Una nueva generación de dirigentes de izquierda llegó al poder en América latina, entre ellos Evo Morales, primer presidente de origen indígena de Bolivia, y Rafael Correa en Ecuador. Ambos son aliados del presidente venezolano, Hugo Chávez, quien promueve el socialismo en su país y es un sostén clave de la Cuba castrista.

El Papa, que ayer puso fin a su visita a Brasil, condenó los «errores destructivos» del marxismo y el capitalismo, y dijo que tanto uno como otro «excluyeron de su horizonte a Dios» y por ello no consiguieron alcanzar «estructuras justas» para los pueblos.

«El sistema marxista, donde ha gobernado, no sólo ha dejado una triste herencia de destrucción económica y ecológica, sino también una dolorosa destrucción del espíritu. Y lo mismo vemos en Occidente donde crece la distancia entre pobres y ricos y hay una degradación de la dignidad personal con la droga, el alcohol y los sutiles espejismos de felicidad», denunció.

Ante los 266 asistentes, de ellos 176 obispos, el obispo de Roma habló también del cristianismo en América latina y de lo que ha significado para esos pueblos, y aseguró que «el Dios desconocido que sus antepasados sin saberlo buscaban en sus ricas tradiciones era Cristo, al que anhelaban silenciosamente».

«El anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso en ningún momento una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña. Las auténticas culturas no están cerradas en sí mismas ni petrificadas, sino que están abiertas y buscan el encuentro con otras», dijo el Papa.

  • Utopía

    En otra aparente referencia a Evo Morales, el Pontífice se mostró contrario a un renacer de las religiones precolombinas, afirmando que sería «una utopía el volver a darles vida, separándolas de Cristo y de la Iglesia».

    El papa Joseph Ratzinger señaló que esta conferencia quiere dar un nuevo impulso a la evangelización, pero la Iglesia latinoamericana tiene que afrontar muchos desafíos para infundir esperanza. Entre los desafíos, Benedicto XVI habló de la globalización, a la que calificó de «entramado de relaciones a nivel planetario».

    Benedicto XVI destacó la madurez de la fe en muchos americanos, pero denunció que se percibe «un cierto debilitamiento» de la vida cristiana en la sociedad y de pertenencia a la Iglesia Católica debido al «secularismo,hedonismo, indiferentismoy al proselitismo de numerosas sectas de religiones animistas y de nuevas expresiones seudorreligiosas».

    El Papa expresó su confianza en que de la reunión salgan las líneas para afrontar a las sectas.

    Horas antes, en una homilía ante una multitud de 250.000 personas, en su mayoría brasileñas, pero entre quienes se encontraban también peregrinos venidos de casi todos los países del continente, el Papa señaló que el catolicismo «no es una ideología política ni un movimiento social, como tampoco un sistema económico».

    «La religión católica es fe en Dios amor» y «la Iglesia no hace proselitismo», añadió Benedicto XVI, a quien acompañaban obispos de toda América latina, el continente donde echó raíces la Teología de la Liberación.

    La Iglesia debe compartir «las alegrías y las esperanzas, los dolores y las angustias» de la gente, «especialmente de los más pobres y los que más sufren», afirmó.

    Benedicto calificó a América latina de «continente de la esperanza» y exigió apego a la doctrina católica: «Sed fieles, para ser misioneros valientes y eficaces».
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