Por la crisis, Obama estira ventaja y John McCain suspende su campaña
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Banderas, micrófonos y
rostros preocupados. John
McCain y Barack Obama
eligieron ayer entornos
similares para hablar de la
crisis financiera.
Ante esta situación y acorralado por las críticas al Partido Republicano por la debacle económica, McCain llamó públicamente ayer a «dejar la política temporalmente de lado» y «mostrar patriotismo» para buscar soluciones a la crisis.
Desde Nueva York, McCain aseguró tener claro que el plan de salvataje de 700.000 millones de dólares presentado por el gobierno no obtendrá en su actual forma el apoyo del Congreso. Por ello prometió volver a Washington a fin de trabajar en una solución.
Además, pidió a Bush que convoque a una «reunión de liderazgo» que incluya a los líderes del Congreso y a los propios Obama y McCain. Algo que el jefe de la Casa Blanca hizo anoche, en un intento más de destrabar el plan de salvataje en el Congreso.
«Ahora es el momento de unirnos y demostrar una vez más que Washington puede liderar este país». El senador por Arizona, de 72 años, dijo haber telefoneado a Obama y haberle pedido que suspenda también su campaña y el debate programado para mañana en Mississippi.
Al poco tiempo respondió el candidato negro, que aseguró que el debate televisivo tiene ahora incluso más sentido que antes de la crisis. «Este es exactamente el momento en que el pueblo estadounidense necesita escuchar más que nunca a la persona que dentro de poco más de 40 días va a estar a cargo de resolver este lío», afirmó.
Obama rechazó paralizar la campaña porque «los presidentes van a tener que manejar más de un asunto al mismo tiempo» y acusó a Mc-Cain de utilizar políticamente los problemas económicos.
El senador por Illinois dio a entender, además, que el republicano no jugó limpio al hacer su anuncio de manera unilateral, por cuanto ambas campañas estaban en negociaciones para emitir un comunicado conjunto.
Obama aseguró que se desplazará de inmediato a Washington si es necesario para ocupar su lugar en el Senado, aunque aseguró estar en contacto permanente con los líderes del Congreso y con el secretario del Tesoro, Henry Paulson. Incluso si solicitan su voto, Obama aseveró que irá al Capitolio sin dudarlo.
«Si resulta que tenemos que estar en Washington, los dos tenemos grandes aviones con nuestros logos pintados que pueden llevarnos de Washington a Mississippi rápidamente», dijo, subrayando la importancia del debate.
El vocero de Obama, Robert Gibbs, fue consultado sobre si el debate podía celebrarse si McCain no asistía. «Mi opinión es que va a haber un escenario, un moderador, una audiencia y al menos un candidato presidencial», señaló. La Comisión de Debates Presidenciales y la Universidad de Mississippi dijeron que continuabancon sus preparativos para celebrar el encuentro en su fecha y hora previstas.
Obama delineó además cuáles son sus exigencias para el plan de salvataje que la Casa Blanca y el Congreso negocian estos días con urgencia. Sobre la mesa está la idea del gobierno de inyectar 700.000 millones de dólares de dinero público para comprar los activos incobrables de los bancos. El senadorpor Illinois aseguró que sólo aceptaría la medida si cumple cuatro puntos: que el gasto sea vigilado por una comisión independiente, que Wall Street devuelva el dinero cuando lleguen tiempos mejores, que también se ayude a los ciudadanos que están perdiendo sus casas y que nada del dinero público sirva para financiar los multimillonarios despidos de los dirigentes de las grandes compañías.




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