Por marea humana, extienden velorio de Chávez por siete días más

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Una multitud de venezolanos despide los restos del presidente Hugo Chávez, en una procesión donde el dolor se funde con promesas de apoyo a la revolución socialista que pronto se jugará su supervivencia en una nueva elección.

Los seguidores del mandatario dibujan kilómetros de fila en el imponente Paseo de los Próceres de la capital, y esperaban horas para darle su adiós ante un féretro abierto y custodiado por una guardia de honor.

La concurrencia de más de dos millones de personas en los últimos dos días, y la partida de cientos de miles más desde el interior del país hacia Caracas, llevó al Gobierno a extender su velorio por una semana más.

Bajo un grueso cristal, el hombre que perdió el martes su lucha contra el cáncer a los 58 años vestía su uniforme militar adornado de medallas y su famosa boina roja.

Mujeres con bebés en brazos, ancianos y hasta gente en sillas de ruedas, casi todos vestidos con camisetas rojas del partido chavista, aguardaban pacientemente para ver al hombre que fue amado con fervor casi religioso por los venezolanos más pobres y mirado con recelo por las clases más acomodadas.

Las lágrimas y loas se repetían constantemente después del masivo cortejo fúnebre que lo acompañó el miércoles hasta la Academia Militar, alma máter del fallecido comandante.

Chávez entró el lunes en un coma y falleció de un paro cardiorrespiratorio después de un rápido deterioro desde el fin de semana, cuando mantuvo una larga reunión desde su cama con ministros, relató a Reuters una fuente del Gobierno.

El cáncer contra el que luchó por casi dos años había hecho metástasis en sus pulmones y el intenso tratamiento que incluyó esteroides lo dejó con el rostro hinchado, según la fuente.

"Nos negamos a planificar el momento de la muerte del presidente. Sobre la marcha estamos tomando las medidas para que este último adiós sea lo más llevadero posible", confesó el canciller Elías Jaua, otro hombre cercano a Chávez.

La marea de gente que salió a las calles desde el miércoles es la mayor en los 14 años del chavismo en el poder. El Gobierno decretó el viernes como día no laborable para facilitar el acceso de la gente a la capilla ardiente.

"Como él nunca habrá nadie. Tengo mucho que agradecerle. Votaré por Maduro ¿por quién más? El (Chávez) lo encargó y uno tiene que hacer lo que él dice", dijo Berta Colmenares, una enjuta jubilada de 77 años, con los ojos llenos de lágrimas, que esperaba formada para despedirse del presidente.

"Con Chávez y Maduro, el pueblo está seguro" y "Chávez lo juro, mi voto es por Maduro", coreaban el jueves algunos en la fila para entrar al velorio, en donde muchos pasaron la noche para llegar hasta la capilla en la Academia Militar.

Ahora los reflectores están sobre el vicepresidente Maduro, que fue ungido en diciembre por el propio Chávez como su sucesor político.

Fiel lugarteniente del fallecido presidente, el exsindicalista Maduro tendrá sobre sus espaldas el desafío de seguir con el proyecto socialista en un país rico en reservas petroleras con una sociedad muy polarizada.

Cuando un periodista le preguntó sobre nuevas medidas del Gobierno, Maduro sólo contestó: "No tenemos cabeza para más nada, lo digo con sinceridad".

Aunque las autoridades tienen que convocar a nuevas elecciones en un plazo de 30 días después del deceso de Chávez, como establece la Constitución venezolana, todavía no se ha establecido una fecha para los comicios.

Pese a que la popularidad y el carisma de Maduro no se acercan siquiera a la de su mentor, analistas creen que tiene todo a favor para repetir el triunfo de Chávez del año pasado en las urnas por la emotividad que desató el deceso del mandatario.

"Lo que viene en el futuro inmediato de Venezuela es más Chávez", dijo el ministro de Comunicación, Ernesto Villegas.

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