30 de septiembre 2005 - 00:00

Presencia centenaria en el norte de Africa

Presencia centenaria en el norte de Africa
Madrid (AFP) - Las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, ubicadas al norte de Marruecos, son las únicas fronteras terrestres entre Africa y Europa, y constituyen accesos privilegiados para la inmigración clandestina.

España ejerce su soberanía en Ceuta desde 1580 y en Melilla desde 1496, enclaves que aún hoy son reclamados por Marruecos. Inicialmente esos dos territorios habían sido concebidos como puestos avanzados tras la reconquista territorial de los Reyes Católicos y la expulsión de los moros de España.

Ceuta cuenta con 74.000 habitantes y se extiende en 20 km2 a unos 50 km al este de Tánger, justo frente al Estrecho de Gibraltar. Ceuta es una ex colonia romana que los portugueses arrebataron a los árabes hacia 1415. Territorio compartido por España y Portugal, hacia mediados del siglo XVII, en pleno alzamiento portugués, Ceuta mantuvo su fidelidad a Felipe IV y luego decidió, en plebiscito, continuar bajo la corona española.

En 1668, en la firma del tratado que reconocía la independencia de Portugal, se refrenda la decisión de la ciudad de Ceuta de permanecer fiel a la corona española.

En el Rif, cerca de Ceuta, se extienden en territorio marroquí las abundantes plantaciones de hachís que, a través del enclave español, alimentan de droga buena parte de Europa. El dinero de ese tráfico es luego blanqueado en la Costa del Sol y en Ceuta.

Melilla, un territorio de 12,5 km de superficie a 150 km de Argelia, tiene una población cosmopolita de unos 57.000 habitantes, de los cuales 40% es musulmán. Es una antigua ciudad cartaginesa y romana, donde los españoles se instalaron en 1496. Los productos del enclave inundan una vasta región fronteriza, pero a menudo van mucho más lejos, inclusive hasta Senegal. Varios miles de marroquíes trabajan en Melilla o van a hacer sus compras.

El contrabando está bastante extendido en la zona
. Diariamente, inmigrantes africanos intentan cruzar por una parte de los 12 kilómetros de frontera que separan Melilla de Marruecos o los 8 kilómetros que separan Ceuta de territorio marroquí, utilizando métodos diversos como ocultarse en vehículos o tratando de saltar la doble valla metálica mediante escaleras de madera y sogas.

Desde principios de 2005,
la Guardia Civil española registró más de 12.000 intentos -individuales o colectivos- de atravesar la frontera entre Marruecos y Melilla.

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