20 de diciembre 2005 - 00:00

Promete Morales vender más gas a la Argentina

Consciente de que sigue siendo una gran incógnita, Evo Morales salió ayer a dar señales. Tuvo suerte variada, ya que despejó algunos temores y terminó confirmando otros. Por un lado, dijo que la relación con la Argentina no cambiará y prometió incrementar las ventas de gas a nuestro país. Pero nada dijo sobre el aumento de precios por el que abogó en la campaña. Por el otro, señaló que no confiscará a las petroleras extranjeras, pero preocupó al afirmar que derogará el derecho de propiedad de éstas sobre el combustible en boca de pozo. Trató también de agradar a EE.UU. al arremeter contra el narcotráfico, pero volvió a apoyar a su base primordial, el campesinado cocalero. El Mercosur ya lo invitó a sumar a su país como miembro pleno, un claro intento de contenerlo. Para ello resultarán cruciales los contactos que mantendrá con Néstor Kirchner y Lula da Silva cuando los visite en 15 días, antes de su asunción, el 22 de enero. Es posible que Morales resulte contradictorio por la necesidad de hacer equilibrio entre sus próximas responsabilidades de hombre de Estado y la amenaza de hacer ingobernable a Bolivia de sus aliados de ultraizquierda. Además, enfrentará a una oposición fuerte en el Congreso pero, sobre todo, en las regiones, desde donde se intentará frenar cualquier desborde.

Evo Morales, ayer durante un contacto con la prensa en Cochabamba.El futuro del negocio del gas y su política sobrecultivos de coca fueron los grandes ejes de las preguntas.
Evo Morales, ayer durante un contacto con la prensa en Cochabamba. El futuro del negocio del gas y su política sobre cultivos de coca fueron los grandes ejes de las preguntas.
La Paz - Al día siguiente de su contundente victoria electoral, Evo Morales definió los primeros trazos de lo que será su gobierno a partir del 22 de enero y por cinco años. En lo que respecta a la Argentina, el presidente electo de Bolivia indicó que la relación «no cambia casi nada» y que procurará ampliar el negocio bilateral del gas.

Desde su bastión de Cochabamba, Evo también se refirió a un aspecto que promete aportar momentos de tensión en los próximos meses, al defender su postura a favor de la hoja de coca y contra la cocaína, aspectos indisociables para la visión de la Casa Blanca.

El futuro mandatario de izquierda atendió a los medios en la Federación del Trópico de Cochabamba y por la tarde se trasladó a La Paz, donde mantuvo reuniones políticas.

Mientras, la Corte Nacional Electoral (CNE) avanzó con los datos oficiales que, a medida que crecía el escrutinio, fueron coincidiendo con el conteo rápido que dio en la noche del domingo 51% al candidato del Movimiento al Socialismo (MAS) contra 31% de Jorge Quiroga, del frente Poder Democrático y Social (Podemos).

Con 29% de los votos del padrón escrutados, la CNE otorgaba ayer al MAS 48,26% contra 34,7% de Podemos y 9,2% de Unidad Nacional, el partido que postuló al empresario centrista Samuel Doria Medina. Del hecho de que el partido de izquierda supere la mitad de los votos, lo que nadie ponía en duda ayer en Bolivia, depende que no sea necesaria la intervención de la Asamblea Legislativa, en la que al MAS le faltaría algún voto.

• Sin cambios

En declaraciones telefónicas a radio «Continental» de Buenos Aies, que tuvieron repercusión aquí, Evo aseguró: «La relación con la Argentina no cambia casi nada. Primero vamos a ampliar el mercado argentino de gas». Lo dicho por el presidente electo va en línea con lo expresado la semana pasada a este diario por su vicepresidente, Alvaro García Linera, una figura que aquí se la menciona como el principal sustento ideológico del dirigente cocalero del Chapare. El futuro jefe de Estado ratificó que el comercio del gas no va a «ser de transnacional a transnacional sino de Estado a Estado, para de esta manera beneficiar a los bolivianos y a los argentinos».

El dirigente del MAS eligió el tono moderado para hablar de la protección de «la diversidad económica» y «las inversiones extranjeras en el país». Sobre los hidrocarburos, uno de los temas que centran la atención de empresas y gobiernos extranjeros, expresó que
«tenemos que ejercer nuestro derecho de propiedad como Estado, pero eso no significa confiscar ni expropiar bienes de las transnacionales». «Dentro o fuera del suelo, ese recurso es del pueblo. Bolivia necesita socios, no patrones», aclaró.

Evo mencionó haber escuchado «varias veces la intervención alentadora de Kirchner para frenar la presión e imposición de Estados Unidos», y «lo mismo de Chávez». Sus nexos con el venezolano preocupan a la Casa Blanca, que además focaliza su visión sobre Morales en la política que llevará adelante sobre la coca.

El futuro presidente de Bolivia logró su sustento político y social desde comienzos de los '80 como sindicalista cocalero. Su salto a la popularidad se registró cuando los gobiernos de
Jaime Paz Zamora, Hugo Bánzer y «Tuto» Quiroga, que intentaron llevar a cabo planes de erradicación de la coca bajo el amparo de los gobiernos de Estados Unidos, programas que finalmente no lograron los resultados esperados.

Evo parece preparado para la confrontación.
Se manifestó a favor de «la lucha efectiva contra el narcotráfico» pero rechazó de plano el plan de «cero coca y cero cocaleros». Rodeado de dirigentes cocaleros de Cochabamba, distrito en el que el MAS obtuvo 60% de los votos, el mandatario electo se explayó: «Ni la cocaína ni el narcotráfico son parte de la cultura boliviana, menos de la cultura de los quechuas y aymaras».

• Denuncia

Fue más incisivo cuando denunció que la Casa Blanca utiliza la lucha contra el narcotráfico como «un falso pretexto» para instalar bases militares. Las «certificaciones» que otorga la Casa Blanca son «un chantaje», argumentó.

En concreto, el MAS propone la despenalización de cierto comercio de la hoja de coca y aspira a que Naciones Unidas saque a ese cultivo de la lista de «venenos», en palabras de Evo. «No es posible que la coca esté despenalizada para la Coca-Cola y no para nosotros. Eso es contradictorio», apuntó. Matizó, en cambio, con que «las relaciones con Estados Unidos están bien». No lo parece.

En tanto, se conoció aquí una felicitación formal del Departamento de Estado. Sin embargo, en una entrevista con «CNN», la jefa de la diplomacia norteamericana,
Condoleezza Rice, dijo que las relaciones bilaterales dependerán del «comportamiento» del próximo gobierno.

Esta se extendió al pueblo boliviano por haber demostrado «compromiso con la democracia» y a Morales por su «aparente victoria», mientras se espera el escrutinio oficial.

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