27 de octubre 2004 - 00:00

Prometió Larrañaga gobierno previsible

Montevideo (corresponsal) - El candidato presidencial del Partido Nacional (blanco) Jorge Larrañaga (centroderecha), segundo en las encuestas de intención de voto para la elección del domingo en Uruguay, cerró anoche su campaña en Montevideo con un acto de tono calmo, en el que aseguró que logrará forzar un ballottage y, allí, vencer al socialista Tabaré Vázquez.

Ante una audiencia de alrededor de 8.000 simpatizantes (menos que lo esperado, acaso debido a la lluvia que se registró durante el día) que ocuparon dos cuadras de la céntrica Avenida 18 de Julio, el acto, de una hora de duración, tuvo un tono tranquilo en el que los nacionalistas intentaron mostrarse como el partido de la unidad nacional y de la previsibilidad en la gestión de gobierno.

• Confianza

Larrañaga, recibido con fuegos artificiales, aseguró que, pese a lo que dicen las encuestas de intención de voto, logrará vencer a Vázquez en segunda vuelta, que se celebraría el 28 de noviembre si éste no obtiene mayoría absoluta en la primera. «Faltan cinco días para el domingo, pero 31 para el 28 de noviembre. ¡Vamos a ir a la segunda vuelta!», exclamó.

El postulante blanco dio a su discurso una impronta nacionalista al afirmar que su gobierno será «a la uruguaya» y que no copiará « ningún modelo del exterior». Con esto se diferenció del Frente Amplio, cuyo eventual ministro de Economía, Danilo Astori, se declaró seguidor del esquema económico aplicado por Lula da Silva en Brasil.

«Vamos a terminar con el Uruguay del 'no se puede'», añadió Larrañaga.


Su compañero de fórmula, Sergio Abreu, ex ministro de Industria del actual presidente colorado Jorge Batlle, intentó explotar el temor que sectores de la sociedad tienen por la presencia de ex montoneros en el Frente Amplio, por lo que se diferenció tajantemente de quienes alimentaron la violencia política en los '70 y socavaron la democracia.

Más allá de estas consignas, el acto fue tranquilo, al punto de que muchas personas seguían los discursos de los oradores desde los bares, que se mantuvieron abiertos.

En un hecho interesante que marca la temperatura de la interna del Partido Nacional, el máximo referente del sector herrerista, el ex presidente
Luis Lacalle (derrotado por Larrañaga en la interna) no estuvo presente. Analistas sostienen que Lacalle buscará quedarse con el control del partido en caso de que pierda su rival interno.

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