22 de mayo 2008 - 00:00

Qué busca Lula en seguridad regional

En la Cumbre de Presidentes de América del Sur que tiene lugar esta semana en Brasil, Lula impulsará la creación del Consejo de Seguridad Sudamericano. Es una iniciativa brasileña, que se inscribe en el marco de la Comunidad Sudamericana de Naciones y que lanzara hace cuatro años en la Cumbre de Presidentes de la región, realizada en aquel entonces. La realidad es que la Comunidad hasta ahora ha tenido muy pocas manifestaciones efectivas. La América latina que está al sur del Canal de Panamá, integrada por 12 naciones, es cada vez más una entidad estratégica propia, en la cual la prioridad para Washington tiende a descender -pese a la reciente reactivación de la IV Flota- y el liderazgo de Brasil a aumentar.

El Consejo se trata de un proyecto que se asemeja más al Consejo de Seguridad de la UN que a la OTAN. Es decir, que se trata de un mecanismo multilateral regional para prevenir y resolver conflictos, como el que se produjo recientemente entre Colombia, por un lado, y Ecuador y Venezuela, por otro, o el que puede tener lugar en Bolivia si avanza el autonomismo en Santa Cruz de la Sierra. Desde esta perspectiva es un proyecto regional que va en paralelo con la OEA y la UN, antes que con la Junta Interamericana de Defensa con sede en Washington. Un antecedente de este Consejo sería el acuerdo de solución pacífica de controversias, firmado por Brasil, la Argentina, Chile y Uruguay en 1916.

Planteado en estos términos, el Consejo no necesita definir amenazas estratégicas precisas, como sí las necesita una alianza militar, como es la OTAN. Ello no quiere decir que si finalmente se crea, no se realicen estudios y seminariossobre supuestas amenazas, pero la prioridad estaría en la prevención de conflictos. Es decir, detectar a tiempo éstos para poder evitarlos. La iniciativa brasileña es diferente de la de Chávez, quien meses atrás planteó la creación de Fuerzas Armadas Sudamericanas, al estilo de la OTAN o el Eurocorp europeo y en febrero logró la creación de un Consejo de Defensa de los países del ALBA (Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Dominicana), que sin éxito intentó transformar en una alianza militar.

  • Libertad de acción

  • Hasta ahora, Brasil se ha mostrado reacio a crear fuerzas militares conjuntas en la región, no habiendo apoyado iniciativas argentinas al respecto presentadas años atrás. Ello puede cambiar en el futuro, pero la diplomacia brasileña siempre apunta a que el país mantenga la mayor libertad de acción posible. En lo que hace a la Argentina, se han registrado avances en la relación militar con Brasil, pero en proyectos de baja importancia estratégica, como la fabricación de vehículos terrestres livianos. No hay un acuerdo concreto en el submarino nuclear. Las relaciones militares bilaterales son óptimas, pero con bajo nivel de institucionalización. En cambio, entre Chile y la Argentina se ha avanzado en la creación de una unidad binacional permanente, cuya plana mayor ya está funcionando desde hace un par de años y que prevé su organización efectiva a nivel de unidades y subunidadesen el corto y mediano plazo.

    Pero hasta ahora los dos países no se han planteado invitar a otros a integrarla y Brasil no ha mostrado interés por hacerlo.

    La fuerza de paz de Haití, organizada en el marco de la UN, con mando militar brasileño y político chileno, es la experiencia más concreta de una fuerza militar multilateral sudamericana. Ha demostrado además el interés de Brasil por tener un rol de liderazgo en materia de cooperación militar regional. Perú, por su parte, hoy acompaña las iniciativas de Brasil en la región, aunque no esté dando prioridad a la integración militar y su presidente (Alan García) reclame una reducción regional de las compras militares. En el tercio de América latina que está al norte del Canal de Panamá, México tiene una tradición de no pretender un rol relevante en el escenario mundial ni regional. No participa en fuerzas de paz y tampoco lo hizo en la de Haití. Ello no se ha modificado con el cambio político que ha significado la pérdida de la hegemonía del PRI.

    En otro momento, la iniciativa brasileña del Consejo de Seguridad Sudamericano podía ser vista con algún recelo por Washington. Pero ahora EE.UU. acepta e incluso impulsa el liderazgo de Brasil en América del Sur, al que ve como una alternativa concreta para contener el rol de Chávez.

  • Persistencia

    Este debate sobre la seguridad sudamericana tiene lugar cuando el conflicto entre Colombia, Venezuela y Ecuador, muestra su persistencia. Interpol ha declarado válida la informaciónproveniente de la computadoradel líder de las FARC («Reyes»), muerto por fuerzas colombianas en territorio ecuatoriano. Chávez reaccionó denunciando por agente de EE.UU. al director de la organización policial internacional, que al ser de origen chileno fue defendido por su gobierno. Correa, a su vez, sostuvo que renunciará si se comprueban los nexos de su gobierno con las FARC y aprovechó la cumbre UE-América Latina que se reunió en Lima para pedir que una fuerza europea se despliegue en la frontera con Colombia. Washington analiza declarar a Venezuela estado terrorista a partir de las pruebas de la computadora, lo que puede agravar la crisis regional. Paralelamente, Chávez denunció una incursión militar colombiana negada por Uribe a la vez que amenazó con reclamar la región de Guajira, en el triángulo de la frontera colombiana con Venezuela y Guyana, que hasta hace un siglo y medio integraba el territorio venezolano. La denuncia venezolana de que un avión naval de EE.UU, entró en su espacio aéreo, agregó otro elementos de tensión. En Brasil, la polémica entre el gobierno de Lula y los jefes militares con jurisdicción sobre la Amazonia -éstos apoyan la extensión de la frontera agropecuaria contra los ambientalistas- muestra la tensión en la región brasileña fronteriza con la andina, donde tiene lugar el conflicto descripto.

    El problema que enfrentará Brasil con su iniciativa es el mismo que puso en evidencia la reciente cumbre UEAmérica latina: la heterogeneidad de los 12 países de la región que están al sur del Canal de Panamá, la que es política, ideológica y estratégica.
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