Recrudece la ola terrorista en Irak
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Ghaleb Adbel Mehdi, asesor del primer ministro Ibrahim Jaafari, se dirigía a su trabajo en automóvil cuando desconocidos lo emboscaron en la calle Palestina, en la parte oriental de la capital iraquí. Mehdi sobrevivió al ataque, pero murió camino al hospital. En otro ataque con armas automáticas, tambien en Bagdad, fue herido el viceministro Qais daud al-Hassan.
Los ataques contra los funcionarios del gobierno ocurrieron apenas 24 horas después del atentado suicida en la ciudad chiita de Huaider, que causó 30 muertos y 40 heridos, y que ayer fue condenado duramente por el Consejo de los Ulemas, la más importante asociación religiosa sunnita, y por el Partido Islámico, de igual orientación.
Las tropas estadounidenses perdieron a un marine en Falluja, víctima de la explosión de una mina. A su vez se adjudicaron un ataque aéreo contra supuestos rebeldes que preparaban una emboscada en el norte de Bagdad, que dejó seis muertos y cinco detenidos. En tanto, un informe del Pentágono evaluó que los iraquíes muertos desde enero de 2004 a causa de los ataques insurgentes son 26.000. El capitán de corbeta Greg Hicks, vocero de la Secretaría de Defensa de los Estados Unidos, matizó que se trata de una «estimación y una cifra subjetivas». El dato había sido incluido en un informe enviado al Congreso bajo el título «Evaluación de la seguridad y la estabilidad de Irak».




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