Bagdad (Reuters, AFP, EFE) - Fuerzas estadounidenses atacaron ayer con dureza presuntos blancos guerrilleros en Irak y llevaron a cabo nuevas redadas, continuando con una fuerte campaña que intenta liquidar los focos de la resistencia pro Saddam Hussein.
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Aviones F-18 Hornets partieron del portaaviones USS Enterprise en el Golfo Pérsico para lanzar bombas de 400 kilogramos sobre presuntos escondites de guerrilleros cerca del pueblo de Kirkuk, 250 kilómetros al norte de Bagdad, y donde están algunos de los yacimientos petroleros más grandes del país.
Otros aviones de combate lanzaron bombas de más de 900 kilogramos en los alrededores de Baquba, un conflictivo poblado a 65 kilómetros al norte de Bagdad.
En Tikrit, pueblo natal del derrocado presidente Saddam Hussein, la 4ª División de Infantería bombardeó a los insurgentes con morteros, tanques y misiles Hellfire.
Portavoces militares estadounidenses dijeron que los ataques formaron parte de las operaciones «Martillo de Hierro» y «Ciclón de Hiedra Dos», lanzadas en los últimos diez días para combatir la creciente insurgencia, que ha cobrado la vida de 179 soldados estadounidenses en poco más de seis meses.
También se informó que el ejército estadounidense arrestó a 161 personas sospechosas de estar implicadas en actividades contra la coalición durante operaciones llevadas a cabo en el norte de Irak.
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