Ramallah, Cisjordania (Reuters, EFE) - Israel puso de nuevo bajo la mira al complejo de oficinas de Yasser Arafat, al ordenar ayer que francotiradores tomaran posiciones cerca de los pocos edificios que quedan en pie luego que las tropas levantaron un cerco de varios días por presión de Estados Unidos.
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En tanto, tras enfurecer a los musulmanes, el Departamento de Estado de EE.UU. consideró ayer como «no vinculante» una recomendación firmada por el presidente George W. Bush en la que obliga a su gobierno a identificar a Jerusalén como la capital de Israel en los documentos oficiales. Tras duras críticas, en lo que muchos vieron como un retroceso diplomático para Estados Unidos dentro del mundo árabe, el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, dijo en conferencia de prensa que «consideramos que el lenguaje incluido en la ley sobre ese cambio es de carácter consultivo, más que de requerimiento. Por lo tanto, mantenemos las cosas como están». Por otra parte, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, resentido por tener que levantar el cerco sin arrestar a los hombres que buscaba y que aseguró se escondían dentro de las oficinas, dijo que Israel detendrá el terrorismo palestino en pocos meses y allanará el camino para negociaciones políticas. Sharon no dio detalles, pero dijo que una acción militar en Gaza para destruir la capacidad operativa de Hamas, grupo islamista responsable de decenas de ataques suicidas en Israel, debería ser el próximo paso del ejército, en lo que él llama su guerra contra el terrorismo.
Durante la jornada, los francotiradores tomaron posiciones en los techos de varios edificios con vista al complejo presidencial, cerca de las derruidas oficinas de Arafat en Ramallah, con la aparente intención de impedir la fuga de los militantes. Sin embargo, el ejército no ofreció comentarios.
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