Republicanos y demócratas peleaban voto a voto el control del Congreso
Está en juego nada menos que la fortaleza o la debilidad de George W. Bush en sus últimos dos años de gestión. Un dato clave para temas tan relevantes, como el futuro de la guerra contra el terrorismo, la transición en Irak o la posibilidad de una mayor apertura comercial hacia América latina. Los primeros datos conocidos anoche, divulgados con lentitud por emisoras de TV decididas a no repetir apresuramientos y errores de elecciones recientes, apuntaban a una dura pelea en los distritos clave, capaces de definir la contienda. Los demócratas necesitan incrementar en 15 bancas su presencia en la Cámara de Representantes y en 6 en el Senado para recuperar el control perdido hace 12 años. Hillary-Clinton era reelegida anoche como senadora por Nueva York, triunfo que podría apuntalar una eventual candidatura presidencial por el Partido Demócrata para 2008.
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George Bush votó temprano en Texas y luego regresó a Washington, mostrándose optimista junto a su esposa Laura (arriba). Los Clinton fueron dos de las figuras más buscadas (abajo). Los 30 millones de dólares que recaudó durante la campaña -más que ningún otro candidato al Congreso- ayudaron a Hillary a asegurar su reelección.
Bush, que enfrentó un verdadero referendo sobre su gestión, votó en Crawford (Texas), donde tiene su rancho, tras haber hecho campaña intensamente hasta el lunes.
«Sea cual sea el partido al que pertenezcan o si son independientes, cumplan su deber, voten y hagan que se oiga su voz», declaró el presidente, que defendió firmemente su política en Irak, a pesar de las crecientes críticas y el número de soldados estadounidenses muertos que supera los 2.800 desde que se inició la invasión en 2003, y que alcanzó su pico desde enero de 2005 en octubre pasado (103 fallecidos).
En los comicios se renovaron los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 33 de las 100 curules del Senado, además de 36 gobernaciones.
Sondeos a boca de urna señalaron que Irak, los escándalos protagonizados por algunos legisladores republicanos y la baja popularidad de Bush (40% contra 54% en la presidencial de 2004 y 67% en las parciales de 2000) eran la mejor oportunidad para los demócratas. Así lo reveló la cadena CNN, según la cual 62% de los votantes dijo haber votado en función de la agenda nacional, contra 33% que lo hizo por temas locales.
Los demócratas se mostraron confiados, pero algunos temían que su favoritismo en las encuestas previas y en buena parte de la prensa hiciera aparecer como una derrota cualquier resultado que no fuera la recuperación del control del Congreso. De lograr ese propósito, esperaban, se les podrían abrir las puertas de la Casa Blanca en 2008.
Analistas anotan para esa carrera a la senadora por Nueva York Hillary Clinton, reelegida anoche, y al senador por Arizona, el republicano John McCain.




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