Resonante arresto de dos ejecutivos
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Scott Sullivan, ex presidente financiero del gigante telefónico WorldCom, al ser conducido ayer a prisión. El gobierno de George W. Bush ha prometido una fuerte ofensiva contra los fraudes en las grandes corporaciones norteamericanas.
Los cargos presentados contra los dos ex ejecutivos constituyen un «mensaje inequívoco» de que los fraudes corporativos no van a ser tolerados, dijo el fiscal general estadounidense John Ashcroft. Este añadió que la acusación es «la más reciente de una serie de acciones para sancionar a los empresarios infractores de la ley».
«Trabajo para el gobierno federal y perdí 9.000 dólares. Nos fastidiaron. Nos mintieron», dijo el trabajador que observó el arresto.
•Complot
La demanda argumenta que los dos ex ejecutivos estuvieron involucrados en un complot contable que se inició a principios de 2001 y duró hasta junio de 2002. El propósito fue ocultar gastos para inflar artificialmente las ganancias de la compañía y cumplir así con las expectativas de Wall Street.
Como parte del complot, dice la demanda, los dos hombres presuntamente ocultaron la información a la compañía auditora de WorldCom, Andersen, y a la SEC.
WorldCom despidió a Sullivan, al responsabilizarlo de haber orquestado la debacle contable. El presidente ejecutivo Bernie Ebbers renunció, bajo presión, en abril.
A Ebbers, la cara más conocida de WorldCom, se lo reconoce por haber convertido la empresa en un gigante a través de una serie de sesenta adquisiciones antes de ser obligado a dimitir. En el momento de su renuncia, Ebbers debía a la compañía un préstamo de 400 millones de dólares.



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