Resucitó Bush su plan de reforma migratoria
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La Casa Blanca ha cortejado a los detractores de la medida, que argumentan que se trata de una amnistía para quienes cruzaron ilegalmente la frontera.
Tras reunirse con sus asesores, Bush volvió a urgir ayer a los legisladores a que aprueben lo más pronto posible esta reforma por considerarla una «oportunidad histórica». Si ambas cámaras del Congreso la aprueban, algo que no está muy claro, eso le daría al mandatario una importante victoria durante su segundo y último mandato.
Los secretarios de Comercio, Carlos Gutiérrez, y de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, se mostraron confiados en que la reforma será aprobada porque «el pueblo lo exige» y porque, sin la mano de obra de los inmigrantes, no puede haber crecimiento económico.
Ambos funcionarios, que han sido la punta de lanza de Bush en materia migratoria, coincidieron en que no saber cuántos y quiénes son los indocumentados supone un riesgo a la seguridad nacional.
Entre otros elementos, el proyecto de ley prevé la legalización de unos 12 millones de extranjeros indocumentados que, se calcula, viven en Estados Unidos. También autoriza 4.400 millones de dólares para fortalecer la seguridad fronteriza; establece un programa de trabajadores temporales y crea un sistema para que las empresas puedan comprobar el estatus legal de nuevos empleados.
Además, crea un polémico sistema de puntos que da prioridad a los solicitantes de la residencia permanente que tengan altos niveles de educación y de destrezas laborales, en vez de hacer énfasis en sus vínculos familiares como hasta ahora.




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