Londres - Ante las dificultades para conseguir consenso internacional en torno de un ataque a Irak, el gobierno norteamericano de George W. Bush está realizando un operativo secreto de inteligencia que incluye escuchas telefónicas, intercepción de correos electrónicos y una «agresiva vigilancia» contra los delegados del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en Nueva York, reveló ayer el dominical inglés «The Observer».
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Agentes de inteligencia de Washington estarían realizando un operativo de «trampas sucias», explica el periódico, que tuvo acceso a memorandos secretos enviados por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), el organismo estadounidense que intercepta comunicación internacional.
Un memo, fechado el 31 de enero de 2003 y enviado por Frank Koza, de la NSA, describe órdenes para que agentes secretos estadounidenses vigilen a miembros del Consejo de Seguridad de la ONU aunque, por supuesto, no a los delegados de Estados Unidos y el Reino Unido, sino a la de los países más díscolos. «Los datos servirían para proveer de información confidencial a los funcionarios allegados a Bush, acerca de las intenciones de voto de los miembros de la ONU con relación a Irak», según los documentos citados por «The Observer».
Los delegados objetos del estricto seguimiento son los representantes de Angola, Camerún, Chile, México, Guinea y Pakistán, que pertenecen al llamado grupo «seis del medio», cuya inclinación torcería la balanza ya sea a favor del eje Washington-Londres-Madrid, o bien hacia París-Moscú-Berlín. El documento reclama «una especial atención» sobre los asuntos relacionados con Pakistán, un país sometido a importante presencia de grupos islamistas y socio de Estados Unidos en la «guerra contra el terrorismo».
El memo citado por «The Observer», edición dominical del diario «The Guardian», también reveló que los agentes de la NSA no sólo deben «montar guardia» por los delegados de la ONU sobre el tema de Irak, sino también acerca de «normativas a tomar», «posiciones de negociación», «alianzas estratégicas» y «dependencias diplomáticas entre miembros de la ONU», además de «toda información necesaria que le pueda dar a Estados Unidos ventajas e intereses para conseguir resultados favorables para el país o también evitar cualquier sorpresa».
Las revelaciones se conocen días antes de que el jefe de inspectores de la ONU, Hans Blix, entregue el informe final sobre armas en Irak al Consejo de Seguridad.
Las presiones sobre estos países fueron hechas públicas. Particularmente México recibió la visita del presidente español, José María Aznar, y fue advertido sobre el sentido del voto en el Consejo se Seguridad por parte del embajador estadounidense en México, Tony Garza. El presidente chileno también recibió un llamado de parte de George W. Bush. Si bien los países que tienen derecho a veto en la ONU son Francia, EE.UU., Gran Bretaña, Rusia y China, entre los miembros no permanentes se necesita una mayoría simple de votos.
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