1 de diciembre 2005 - 00:00

Revés judicial terminó en la destitución de Dirceu

José Dirceu se defendió anoche en el Congreso, pero finalmente fue destituido.
José Dirceu se defendió anoche en el Congreso, pero finalmente fue destituido.
Brasilia (EFE, AFP) - La Cámara baja de Brasil despojó anoche de su mandato por alegada corrupción al diputado y ex ministro José Dirceu, acusado de idear una supuesta red tejida por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) para sobornar a legisladores. La decisión fue tomada por el Plenario de la Cámara de Diputados y quedó en firme cuando el número de votos en favor de la destitución de Dirceu alcanzó la mayoría preceptiva de 257.

En el momento en que se anunció la decisión, Dirceu ya se había retirado de la sesión extraordinaria en que se decidió su suerte. Dirceu, abogado de 59 años, pierde así el mandato parlamentario y también sus derechos políticos durante dos legislaturas, lo que supone que hasta el año 2016 no podrá presentarse como candidato a ningún cargo electivo ni podrá ejercer puesto alguno en la administración pública.

Previamente el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil convalidó el juicio iniciado por la Cámara de Diputados contra el ex hombre fuerte del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, José Dirceu, cuya destitución por sospecha de corrupción fue aprobada anoche.

Dirceu pidió que se reiniciara el juicio que le realizó el Consejo de Etica de la Cámara al alegar que testigos de la defensa fueron oídos antes que los de la acusación. El STF le dio la razón en sus argumentos, pero estimó que alcanzaba con retirar los testimonios cuestionados del informe, para que éste pueda votarse en el plenario de la Cámara en el que tenía amplias posibilidades de ser derrotado.

• Imputación

Dirceu fue acusado de haber dirigido una presunta red tejida por el Partido de los Trabajadores (PT) para recaudar recursos en forma irregular, que fueron usados para pagar gastos de campañas o para sobornar diputados, como sostiene la oposición, a fin de darle al gobierno de Lula la mayoría parlamentaria que no ganó en las urnas. Para destituirlo, la Cámara debía pronunciarse por una mayoría simple de sus 513 miembros (257 votos).

Anoche, al inicio de la sesión, Dirceu rechazó todas las acusaciones ante el plenario de la Cámara baja.
«Tengo las manos limpias», dijo en un encendido e improvisado discurso que duró cerca de una hora.

Dirceu hizo un repaso de sus cuarenta años de vida pública «sin un solo proceso» en su contra y también de los treinta meses que pasó en el gobierno de Lula. «Fui líder estudiantil, viví en la clandestinidad durante la dictadura, pero nunca fui procesado. Estuve 30 meses en el gobierno y no hay un solo proceso de ningún tipo en mi contra», declaró.

«Trabé un combate a pecho abierto», sostuvo en alusión a los distintos recursos que intentó en la Justicia para obstaculizar el proceso que se le abrió en la Cámara de Diputados, después de que la Corte Suprema rechazara ayer el último de ellos. Interrumpido algunas veces por ovaciones, Dirceu recordó que pudo haber renunciado a su mandato, preservar así los derechos políticos que perderá hasta 2016 si es destituido, y ser candidato a un cargo en las elecciones del año próximo.

Pero, visiblemente emocionado, dijo que no lo hizo porque «de otro modo no habría podido mirar a nadie a los ojos». Sin embargo, decidió afrontar el proceso porque no podía aceptar que «de un día para otro fuera convertido en un bandido, en el mayor corrupto del país», cuando no existe «una sola prueba» de su culpabilidad.

• Errores

Les reiteró a los diputados que «no es justo» después de cuarenta años dedicado a la vida pública y casi rogó que no lo condenen a dejar la política hasta 2016, «cuando tendré 70 años de edad».

Dirceu defendió al gobierno de Lula, aseguró que ni el presidente ni sus ministros estuvieron incursos en hechos de corrupción y dijo que los hechos que se denunciaron hasta ahora son responsabilidad del PT, «un partido que cometió errores, pero que aun así tiene más crédito que débito ante el país».

Admitió que cometió « muchos errores políticos» y sostuvo que está «pagando por eso», para insistir en que «jamás» estuvo «implicado en ilícitos de ninguna naturaleza».

Dijo también que fue víctima de «la opinión publicada, que forma la opinión pública de este país», y reiteró que así como critica el papel que « determinados sectores de la prensa tienen en este país», defendió la prensa y la libertad de expresión durante toda su vida.

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