26 de diciembre 2006 - 00:00

Rice busca en Internet lo que CIA no informa

Washington - Para obtener información secreta sobre el programa nuclear-iraní, EE.UU. no ha recurrido a James Bond. En vez de eso, ha ido a Google. La administración estadounidense ha tenido que ponerse a buscar pacientemente en Internet los nombres de los 12 científicos y administradores más importantes del programa nuclear iraní. Los resultados, como cabe suponer, no fueron exactamente óptimos.

¿Por qué un país que se gasta cada año alrededor de 50.000 millones de dólares en espionaje acabó yendo a Google para buscar información sobre una crisis internacional que amenaza con provocar una guerra a gran escala? Según «The Washington Post», la CIA, simplemente, se negó a dar al Departamento de Estado los nombres de los responsables de la red de centros nucleares de la República Islámica. La razón aducida fue «exceso de trabajo».

De esa forma los espías les dijeron a las diplomáticos que no iban a darles la información secreta de que disponían para que luego éstos se la contaran a la ONU. Claro que después del éxito de las revelaciones de Colin Powell en el Consejo de Seguridad sobre el pavoroso programa de armas de Saddam Hussein, en 2003, cabe la posibilidad de que el servicio de inteligencia decidiera que era mejor callar para evitar futuros ridículos.

  • Pelea

  • Esta pelea burocrática revela que, cinco años después de los atentados del 11-S y a casi cuatro de la invasión de Irak, los organismos involucrados en la política exterior de EE.UU. siguen cada uno por su lado. Los atentados de 2001 fueron posibles por la descoordinación entre el FBI y la CIA, que se negaron a compartir información sobre tramas islamistas. Y en Irak las peleas entre el Departamento de Estado y Pentágono han sido una constante.

    Ante la negativa de la CIA, el Departamento que dirige Condoleezza Rice encargó a un funcionario recién llegado -nada mejor que dar al nuevo una misión tan estimulante- «googlear» «Irán+nuclear». De ahí salieron 140 nombres de iraníes, entre ellos diplomáticos, periodistas y expertos que han prestado declaración en la ONU. Cuando le llevaron la lista a la CIA, ésta dijo que ni uno solo de los 140 ocupaba un cargo de importancia en el programa nuclear de Irán.

    Al final, los servicios de inteligencia dieron al Departamento de Estado los nombres de una docena de personas. En realidad, ninguna de ellas ocupa cargos de verdadera importancia porque, una vez más, los espías no quieren que los iraníes sepan cuánto saben ellos.

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