26 de octubre 2004 - 00:00

Roban en Irak 350 toneladas de explosivos

RESPALDO: Bill Clinton, aún convaleciente de una operación de corazón, pidió ayer a los estadounidenses que voten por John Kerry, con quien se mostró exultante. Con voz firme, Clinton, de muy buena llegada a las bases demócratas tradicionales, habló diez minutos ante varios miles de militantes una plaza de Filadelfia. «Mis queridos compatriotas, podemos estar mejor. ¡En ocho días podemos estar mejor con el presidente John Kerry!», arengó.
RESPALDO: Bill Clinton, aún convaleciente de una operación de corazón, pidió ayer a los estadounidenses que voten por John Kerry, con quien se mostró exultante. Con voz firme, Clinton, de muy buena llegada a las bases demócratas tradicionales, habló diez minutos ante varios miles de militantes una plaza de Filadelfia. «Mis queridos compatriotas, podemos estar mejor. ¡En ocho días podemos estar mejor con el presidente John Kerry!», arengó.
Washington y Bagdad (ANSA, EFE, AFP, DPA) - El robo de 350 toneladas de explosivos de gran poder en Irak agitó ayer la campaña electoral en EE.UU. El demócrata John Kerry acusó a George W. Bush de ser « increíblemente incompetente» por no haber sabido custodiar el material, que pone en riesgo de atentados a las tropas norteamericanas, mientras que el presidente respondió que el senador por Massachusetts carece de «visión» y «estrategia» para combatir al terrorismo.

La Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) confirmó la noticia publicada por el diario «The New York Times» de ayer, según la cual el actual gobierno interino iraquí informó la desaparición de 350 toneladas de explosivos de alto poder, del tipo HMX y RDX. La vocera de la AIEA, Melissa Flemming, dijo que los explosivos pueden ser utilizados hasta para provocar la detonación de una bomba nuclear y manifestó la preocupación de la agencia acerca de que hayan podido «caer en malas manos, de terroristas». LA AIEA cuenta con esta información desde el 10 de octubre, y la habría transmitido a la administración Bush hace diez días. Según el diario neoyorquino, «se suponía que la enorme instalación (donde estaban los explosivos) llamada Al Kakaa tenía que estar bajo control estadounidense, pero ahora es un descampado donde los saqueadores actuaban todavía el domingo».

«Esta es una de las grandes meteduras de pata de la política de Bush en Irak. La increíble incompetencia de este presidente y su gobierno pone en peligro a nuestras tropas», subrayó Kerry en un comunicado.

Más tarde, en un acto de campaña en Dover, Kerry afirmó: «George W. Bush, que habla duro y alardea con hacer a Estados Unidos un país más seguro, fracasó una vez más».

• Equivocado

La campaña republicana rechazó el ataque. Bush acusó a Kerry de tener una «estrategia pesimista y de retirada» de Irak y de ser incapaz de dirigir la guerra contra el terrorismo. «Mi oponente tiene una estrategia equivocada, en el país equivocado, en el momento equivocado», ironizó Bush, de gira electoral en Colorado ( oeste). «Si John Kerry quiere pasar los próximos ocho días tratando de explicar nuevamente su posición, le damos la bienvenida a ese debate», agregó Bush.

La difusión de la noticia tomó descolocado al gobierno, que contaba con la información de la desaparición desde hace 10 días. Joe Lockhart, asesor de Kerry, se preguntó:
«¿Por qué esta informaciónfue sacada a luz por la prensa? ¿Estaba acaso encubierta por nuestros funcionarios de seguridad nacional?».

El vocero del Departamento de Estado,
Adam Ereli, explicó en rueda de prensa que el gobierno provisional iraquí informó a la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) de la desaparición de unas 350 toneladas de explosivos el pasado 10 de octubre. Cinco días después, añadió, la AIEA transmitió la información al gobierno de EE.UU. «a través de una carta a nuestra embajada en Viena, creo». «Los datos sobre dónde están esos explosivos y qué pasó con ellos es algo que está bajo investigación», admitió Ereli.

Varios medios de comunicación estadounidenses señalaron, por su parte, que los explosivos desaparecieron de la base militar de Al Kakaa, al sur de Bagdad, poco después de que EE.UU. invadiera el país árabe, en marzo del pasado año. Hace pocas semanas, la AIEA había denunciado la desaparición de armamento y el desmantelamiento de edificios que los albergaban, ocurrida poco después de la invasión de marzo de 2003. Esas instalaciones habían sido controladas por la AIEA durante el régimen de
Saddam Hussein, pero el desbande producido tras su caída posibilitó que fueran saqueadas, posiblemente por extremistas.

En el campo de batalla, nuevas acciones de la insurgencia provocaron ayer once muertes, un día después de la masacre en que murieron unos 50 reclutas del ejército iraquí. Tres civiles iraquíes murieron y seis resultaron heridos en la explosión de un coche bomba contra una caravana de soldados australianos cerca de su embajada en Bagdad, indicó un comunicado de la fuerza multinacional. Un soldado estonio murió en otra explosión. En Mossul los muertos fueron tres, en Ramadi, tres y en Baaquba, uno.

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