6 de febrero 2003 - 00:00

"Saddam está decidido a obtener la bomba atómica"

Saddam está decidido a obtener la bomba atómica

























Nueva York (ANSA, Reuters, DPA) - El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, realizó ayer una exposición en el Consejo de Seguridad de la ONU con fotos, videos, grabaciones de audio y elementos de distinto tipo, intentando probar que el régimen de Saddam Hussein es un peligro terrorista que hay que eliminar. No obstante, el resto de los miembros permanentes del consejo, excepto el Reino Unido, insistió en pedir más tiempo para las inspecciones.

El de ayer fue el último intento diplomático de la administración Bush y, a partir de ahora, como ya fue anunciado y ratificado ayer por el primer ministro británico, Tony Blair, sólo queda el camino de la guerra aun con el veto de las Naciones Unidas. De hecho, fuentes del Pentágono dijeron que para mediados de febrero ya serán 150.000 sus hombres en la zona y 200.000 para fin de mes.

Durante 83 minutos, Powell usó documentos de inteligencia para mostrar que Irak tenía programas de armas químicas y biológicas. «Irak está tratando de construir la bomba atómica», agregó.

Incluso, mostró un frasco que contenía supuestamente un virus, obtenido de laboratorios iraquíes con fines de terrorismo bacteriológico. «No llevamos el bacilo del ántrax a la sala del Consejo» de Seguridad, dijo una fuente del Pentágono que pidió no ser identificada, con lo que admitió que fue un golpe de efecto suministrado por «amigos de Langley», en alusión a la sede de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

• Al-Qaeda

Powell también describió vínculos entre Irak y el terrorismo, y afirmó que el régimen de Bagdad estaba trabajando con unidades operativas de Al-Qaeda, compuestas por dos docenas de miembros. Según subrayó Powell al Consejo de Seguridad, algunos seguidores de un alto lugarteniente de Osama bin Laden están en Bagdad, con la anuencia del presidente Hussein. «Redactamos la (resolución) 1.441 para darle a Irak la última oportunidad» e Irak «por ahora no la está aprovechando».

En una presentación que incluyó
datos de la inteligencia estadounidense desde los satélites espías, fotos que comparaban diferentes momentos e intercepciones telefónicas en las que supuestos efectivos iraquíes planean cómo ocultar pruebas, Powell dio por probado que Bagdad escondió sus armas y documentos en las casas particulares de científicos.

Aun cuando el informe tuvo momentos vibrantes, generó escasa credibilidad entre los 11 miembros del Consejo, que son renuentes a abortar las inspecciones para dejar paso a la acción militar. Un diplomático que solicitó el anonimato declaró que el caso de los misiles rusos en Cuba, hace 41 años,
«no es mínimamente comparable con la pueril presentación de Powell en el Consejo».

En sus respectivas breves intervenciones, Francia y Alemania -que no tiene poder de veto-no dieron señas de haber cambiado su postura tras escuchar al secretario de Estado norteamericano. Rusia, México, Chile y China, entre otros, manifestaron la necesidad de que los inspectores continúen sus labores y, más aún, no careció de cierto sarcasmo el comentario del ministro ruso de Exteriores,
Igor Ivanov, quien dijo que ahora los inspectores se deben abocar a comprobar la veracidad de lo mostrado por EE.UU.

Fuera del Consejo de Seguridad, el presidente de turno y ministro alemán de Exteriores,
Joschka Fischer, afirmó que su país «no va a tomar parte de ninguna acción militar». Más aún, surgió en el mundo diplomático de la ONU el temor por la posibilidad de un generalizado y descontrolado conflicto en Medio Oriente, así como la perspectiva de una catástrofe humanitaria, ante eventuales decenas de miles de refugiados, enfermedades y el hambre que puede ganar la región.

«Comedia», «mentiras» y «típico espectáculo estadounidense», fueron usados en tono desafiante e irónico por las autoridades iraquíes tras la alocución de Powell.

«Esta comedia es la prolongación de la de
Dick Cheney, que en 1990 presentó fotos trucadas sobre el avance de los tanques iraquíes hacia Arabia Saudita», añadió un analista televisivo. Cheney, actual vicepresidente de Estados Unidos, era secretario de Defensa en 1990. Por su parte, el general Amer al Saadi, consejero de Hussein, consideró que las charlas telefónicas reproducidas por Powell pueden ser el «trabajo de unos servicios de inteligencia de tercera categoría».

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