13 de noviembre 2002 - 00:00

Saddam Hussein maniobra para decir sí a las Naciones Unidas

A pesar de las declaraciones altisonantes del Parlamento iraquí para que sea rechazada la reanudación de las inspecciones de armas por parte de la ONU, lo cierto es que Saddam Hussein estaría a punto de aceptar la misión sin condiciones. La Casa Blanca no tomó en serio la postura adoptada por los parlamentarios de Bagdad y la calificó de "teatro político". Se cree que una vez más el líder iraquí trata de ganar tiempo y provocar, fiel a su estilo. Un dato clave es que el hijo de Saddam, el influyente Udai, ya anticipó que las inspecciones deben ser aceptadas. Si se confirma, ello distenderá, al menos por un tiempo, el clima bélico que se vive en la región, y será interpretado como una victoria de Francia y Rusia, que se opusieron tenazmente a desatar una guerra inmediata, sin jugar antes la instancia de la ONU.

El presidente de EE.UU., George W. Bush, dijo ayer que el Parlamento iraquí no es otra cosa más que una Cámara que se limita a dar el visto bueno a las decisiones de Saddam. La Comunidad internacional presionó a Saddam para que se atenga a la resolución de las Naciones Unidas.
El presidente de EE.UU., George W. Bush, dijo ayer que "el Parlamento iraquí no es otra cosa más que una Cámara que se limita a dar el visto bueno a las decisiones de Saddam". La Comunidad internacional presionó a Saddam para que se atenga a la resolución de las Naciones Unidas.
Washington y Bagdad (Reuters, «La Vanguardia», ANSA) - Saddam Hussein parece haber logrado su cometido. Mientras paso a paso preparó el terreno para la aceptación de la resolución de la ONU, logró que la Casa Blanca perdiera sus estribos calificando de «teatro político» a la sesión del Parlamento iraquí que rechazó la misma y que la comunidad internacional en su conjunto se alarmara ayer más que nunca. No sería la primera vez que Saddam utiliza el parlamento para ganar tiempo o enmascarar decisiones difíciles, ni de la dura retórica empleada debe deducirse que el régimen planee rechazar la Resolución 1.441.

El camino hacia la aceptación se deduce no sólo en la decisión misma del presidente iraquí de convocar una sesión extraordinaria del Parlamento sino también en las sopesadas declaraciones de su primogénito Udai, así como en los comentarios de la prensa local.

Udai saltó ayer a la escena política al pedir públicamente al Parlamento que apruebe la resolución sobre desarme. Por su parte, los medios de comunicación iraquíes ignoraron la votación del Parlamento rechazando y se limitaron a informar de que la Cámara había decidido poner el caso en manos del presidente. Ni la televisión, ni la radio estatal, ni la agencia oficial INA mencionaron la recomendación de la comisión parlamentaria pidiendo que se rechace la resolución de la ONU.

Mientras el secretario general de la ONU, Kofi Annan, reiteró que espera una respuesta positiva de Bagdad, la Casa Blanca desestimó la votación del parlamento iraquí y también indicó que espera una decisión al respecto del propio Saddam.

«El parlamento iraquí no es otra cosa que una Cámara que se limita a dar el visto bueno a las decisiones de Saddam Hussein. No hay una democracia. Este hombre es un dictador, por lo que tendremos que ver qué dice»
, dijo Bush mientras recorría un comando de la policía en Washington. El portavoz de la Casa Blanca para cuestiones de seguridad, Sean McCormack, calificó la votación del parlamento iraquí que rechaza la resolución de la ONU de un mero «teatro político».

En tanto, el general estadounidense Tommy Franks, quien dirigiría la guerra contra Bagdad, indicó que su país continúa preparándose para un eventual ataque contra Irak pero «sin precipitación».

El primer ministro británico Tony Blair, consideró, según palabras de su portavoz, que el voto del parlamento iraquí «no cambia en nada» las obligaciones de Bagdad o la determinación de la comunidad internacional. Ha habido una especie de «debate» en el parlamento, pero «todo el mundo sabe claramente quién tiene el poder de decisión en Irak», dijo el portavoz de Blair.

Desde el Vaticano hasta las autoridades políticas europeas pasando por los países árabes instaron a Irak a aceptar la Resolución 1.441. El director de radio «Vaticano», el padre
Pasquale Borgomeo, acusó a Saddam de «jugar con fuego» pero criticó también las declaraciones belicosas de Estados Unidos.

El presidente ruso,
Vladimir Putin, su homólogo alemán Jhannes Rau, el presidente del gobierno español José María Aznar, el canciller francés Dominique de Villepin y el presidente egipcio Hosni Mubarak, entre otros, instaron a Hussein a mostrar buena voluntad y cooperar con la ONU.

Siguiendo lo estipulado en la Resolución 1.441, Bagdad tiene de plazo hasta el viernes 15 de noviembre para aceptar este texto, que hace más severo el régimen de inspecciones de su armamento y le da una «última oportunidad» para evitar una intervención armada en el país.

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