9 de junio 2005 - 00:00

Se abre inquietante abanico de escenarios

El periodista Pablo Ortiz, del diario «El Deber», de Santa Cruz de la Sierra, publicó ayer un interesante análisis sobre los escenarios políticos que se abren para Bolivia tras la renuncia de Carlos Mesa. Según él, el resistido presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, primero en la línea sucesoria, probablemente no resignará sus posibilidades y es favorito para suceder al mandatario saliente. Con todo, no descarta tampoco que éste se aleje y se termine llamando a elecciones. Su temor a una radicalización aun mayor de las protestas de la izquierda abre el paso a la hipótesis de un futuro ominoso para el país. Veamos los principales tramos del artículo.

La radicalización de las protestas de los movimientos de izquierda en Bolivia esconde la voluntad de provocar la represión y hacerse de víctimas para terminar de acorralar al sistema democrático, según la visión del humorista Javier Menchaca en el diario paceño «La Prensa».
La radicalización de las protestas de los movimientos de izquierda en Bolivia esconde la voluntad de provocar la represión y hacerse de víctimas para terminar de acorralar al sistema democrático, según la visión del humorista Javier Menchaca en el diario paceño «La Prensa».
Carlos Mesa ya mostró sus cartas y Hormando Vaca Díez jugó las suyas. Sobre el paño se pinta un escenario político que hace pensar que el presidente del Senado no dimitirá y asumirá la presidencia, el jueves en Sucre.

De sus decisiones inmediatas dependerá el futuro de la paz y el país. La sede de gobierno está sitiada por campesinos, indígenas y mineros. Nacionalización de hidrocarburos y Asamblea Constituyente siguen siendo las demandas apremiantes.

Cuatro analistas consultados dibujaron diversas posibilidades que podrían desprenderse de las decisiones del nuevo mandatario, sea cual fuere el que asuma el poder, ya que Mario Cossío ( presidente de la Cámara de Diputados) y Eduardo Rodríguez (de la Corte Suprema) también tienen posibilidades constitucionales. «Las movilizaciones no fueron por cambio de presidente, sino por la nacionalización de hidrocarburos, referéndum autonómico y Asamblea Constituyente», dice el politólogo Alvaro García Linera, para graficar el país que recibirá el nuevo mandatario.

Para el sociólogo Juan Ramón Quintana, lo que pueda ocurrir en Sucre «sólo será un episodio más de este capítulo descomunal de descomposición de la sociedad boliviana. El problema de fondo acá, el mayor obstáculo estructural en este momento, es el papel del Parlamento. Estamos con un Poder Ejecutivo que es inefectivo, con un Estado nacional en descomposición y un poder político que es insensible a estas dos esferas de crisis. La solución pasa por que el Parlamento pueda asumir una decisión patriótica, que convoque a elecciones nacionales y que defina una salida política».

• Pacto nacional

El abogado José Antonio de Chazal recuerda que, constitucionalmente, una elección en este momento sólo elegiría presidente y vicepresidente por dos años, por lo que es necesario un verdadero pacto nacional que permita elecciones nacionales y dirimir la Constituyente, referéndum autonómico y elección de prefectos ( gobernadores) en las urnas.

A las opciones de Vaca Díez, Cossío y Rodríguez, Gonzalo Chávez le suma el ejército.
Esta sólo se daría si el MAS y el MIP asisten a la sesión del Congreso en Sucre con la idea de bloquear el proceso, de empantanar la solución. Así, los movimientos sociales se saldrían finalmente de control y el alto mando militar podría asumir la conducción del país para llamar a elecciones en el más corto plazo. Luego, un nuevo Congreso podría viabilizar las agendas.

La creación de un nuevo Parlamento es un elemento central en el análisis de Lineras. Eso, en su opinión, permitiría reflejar las nuevas fuerzas del país, con una hegemonía cruceña en ascenso, una oligarquía andina en decadencia y un movimiento campesino indigenista que ya no puede ser olvidado.
Esta nueva correlación de fuerzas también debería reflejarse en la conformación del Estado. La posibilidad más dantesca fue pintada por Quintana. Si del Congreso sale una solución política de corte tradicional, una guerra civil se puede desatar en el país. Sin embargo, aclara que no se tratará de una guerra civil tradicional, secesionista, de dos bandos, sino de una atomizada. Explica que en La Paz, cansados por el cerco, hay grupos urbanos que se están organizando, armando, para expulsar a los campesinos, indígenas y mineros que estrangulan la sede de gobierno.

En el Oriente, considera que los dueños de grandes extensiones de tierra cuentan con armas, al igual que el MST (Movimiento de los Sin Tierra) y los colonizadores. El ejército, como parte de un Estado en descomposición, no se transformaría en dirimidor del conflicto, sino que tomaría partido de él. Así, la tesis de Paz Estenssoro de que el país se nos muere, parece estar muy cerca.

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