Se abre inquietante abanico de escenarios
El periodista Pablo Ortiz, del diario «El Deber», de Santa Cruz de la Sierra, publicó ayer un interesante análisis sobre los escenarios políticos que se abren para Bolivia tras la renuncia de Carlos Mesa. Según él, el resistido presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, primero en la línea sucesoria, probablemente no resignará sus posibilidades y es favorito para suceder al mandatario saliente. Con todo, no descarta tampoco que éste se aleje y se termine llamando a elecciones. Su temor a una radicalización aun mayor de las protestas de la izquierda abre el paso a la hipótesis de un futuro ominoso para el país. Veamos los principales tramos del artículo.
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La radicalización de las protestas de los movimientos de izquierda en Bolivia esconde la voluntad de provocar la represión y hacerse de víctimas para terminar de acorralar al sistema democrático, según la visión del humorista Javier Menchaca en el diario paceño «La Prensa».
A las opciones de Vaca Díez, Cossío y Rodríguez, Gonzalo Chávez le suma el ejército. Esta sólo se daría si el MAS y el MIP asisten a la sesión del Congreso en Sucre con la idea de bloquear el proceso, de empantanar la solución. Así, los movimientos sociales se saldrían finalmente de control y el alto mando militar podría asumir la conducción del país para llamar a elecciones en el más corto plazo. Luego, un nuevo Congreso podría viabilizar las agendas.
La creación de un nuevo Parlamento es un elemento central en el análisis de Lineras. Eso, en su opinión, permitiría reflejar las nuevas fuerzas del país, con una hegemonía cruceña en ascenso, una oligarquía andina en decadencia y un movimiento campesino indigenista que ya no puede ser olvidado. Esta nueva correlación de fuerzas también debería reflejarse en la conformación del Estado. La posibilidad más dantesca fue pintada por Quintana. Si del Congreso sale una solución política de corte tradicional, una guerra civil se puede desatar en el país. Sin embargo, aclara que no se tratará de una guerra civil tradicional, secesionista, de dos bandos, sino de una atomizada. Explica que en La Paz, cansados por el cerco, hay grupos urbanos que se están organizando, armando, para expulsar a los campesinos, indígenas y mineros que estrangulan la sede de gobierno.
En el Oriente, considera que los dueños de grandes extensiones de tierra cuentan con armas, al igual que el MST (Movimiento de los Sin Tierra) y los colonizadores. El ejército, como parte de un Estado en descomposición, no se transformaría en dirimidor del conflicto, sino que tomaría partido de él. Así, la tesis de Paz Estenssoro de que el país se nos muere, parece estar muy cerca.




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