El presidente iraquí, Jalal Talabani, ayer al anunciar que se ha completado la redacción de la futura Constitución de su país. Sin embargo, la persistencia de fuertes desacuerdos hace temer por su aplicación.
Bagdad (Reuters, ANSA, EFE, AFP) - El Parlamento iraquí, dominado por la mayoría chiita, finalizó ayer el borrador para una nueva Constitución, clave para que el país árabe recupere plenamente su soberanía. Sin embargo, el acuerdo impulsado por la Casa Blanca no incluye la conformidad de la minoría sunnita, cuyos dirigentes llamaron oficialmente a votar No en el referendo que se realizará el 15 de octubre.
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El rechazo de los sunnitas, minoría que agrupa a 25% de la población y a la que pertenece el depuesto dictador Saddam Hussein, presagia una creciente conflictividad en el país y recrudece los temores de que se desate una guerra civil.
El rechazo en tres de las 18 provincias iraquíes dominadas por árabes sunnitas es suficiente para boicotear la Constitución bajo las actuales normas electorales, pero el presidente Jalal Talabani instó a los iraquíes a votar Sí en el referendo programado para antes del 15 de octubre. «Esperamos que esta Constitución será aceptada por todos los iraquíes y será para todos. Seguramente no existe un libro perfecto y que no pueda ser corregido», dijo Talabani, ex líder de la guerrilla kurda que luchó contra Hussein. • Objeciones
Hussein al-Falluji, delegado sunnita del comité para redactar el borrador, dijo que todos sus colegas en el panel objetaron el texto presentado al Parlamento. «Si no hay cambios en los resultados, creo que la gente dirá No a la constitución ' estadounidense'», señaló. George W. Bush intentó capitalizar la presentación del borrador de Constitución como un hito en la democratización de Irak, pero admitió la oposición sunnita y que el plebiscito podría desatar una nueva ola de violencia. «Por supuesto, hay desacuerdos», admitió Bush. Aunque el Parlamento aplazó la votación para aprobar el borrador constitucional, los delegados de la asamblea, dominada por chiitas y kurdos, indicaron que la lectura del bosquejo al Parlamento bastaba para su aprobación. «Tratamos fuertemente de incluir las demandas de todos, pero fue imposible», dijo el portavoz del Parlamento, Hajim al-Hassani. Irak tiene programadas elecciones generales para diciembre. Los sunnitas, de cuya comunidad surgió la insurgencia más dura, exigieron la remoción de cualquier cláusula en el borrador que excluya a dirigentes suyos de la vida pública, ya que, argumentaron, no todos tienen sangre en sus manos.
El texto define a Irak como «parte del mundo islámico, y su población árabe es parte de la nación árabe».
Los sunnitas, y algunos chiitas -quienes también son árabespugnaban para que la Constitución dijera que todo Irak es parte del mundo árabe, extremo rechazado por los kurdos del norte que son musulmanes, pero no árabes. A su vez, un objetivo prioritario para la Casa Blanca es que no surja de todo este proceso un país regido por el Corán en lugar de normas democráticas de estilo occidental.