Se calienta la campaña por insultos de Chávez a candidatos opositores

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Caracas (EFE, DPA) - La oposición reaccionó ayer, molesta por los ataques que lanzó el presidente Hugo Chávez a varios candidatos para las elecciones regionales de noviembre, dentro de la campaña proselitista que el mandatario asumió personalmente a nombre de los abanderados de su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

En la última semana, Chávez la emprendió contra los candidatos opositores y disidentes del PSUV que ahora marchan por su lado y agotó sus municiones el domingo contra el gobernador saliente del estado de Zulia y postulado a la alcaldía de Maracaibo, Manuel Rosales, a quien llamó «desgraciado, bandido, mafioso y asesino».

También llamó «imbécil» al candidato a la gobernación de Zulia por el partido de Rosales, Un Nuevo tiempo (UNT), Pablo Pérez, a quien bautizó como «Bernardo», comparándolo con el amigo mudo del Zorro en la vieja serie de televisión. «Rosales quiere imponer en Zulia a un imbécil que no sabe ni hablar, que es mudo como Bernardo», dijo Chávez durante una concentración en Maracaibo.

Dirigentes de oposición advirtieron que Chávez intenta provocar a los candidatos para que le respondan o para crear una situación de enfrentamiento que obligue a suspender las votaciones del 23 de noviembre.

El candidato de la oposición a la Alcaldía Metropolitana de Caracas, Antonio Ledezma, dijo que los constantes ataques de Chávez demuestran su «desesperación» ante la posibilidad de resultados adversos al PSUV.

  • Agresión

    «No hay duda de que (Chávez) está en un estado de nervios, no son sólo ataques verbales contra líderes que puedan estar calificados de oposición, sino que también insulta, agrede de palabra, descalifica a quienes estaban anotados hasta hace poco en la libreta de los revolucionarios», recalcó.

    Mientras, el líder del opositor partido Primero-Justicia (PJ), Julio Borges, señaló que la actitud del mandatario se debe a que está nervioso porque «sabe que habrá un cambio en el mapa político del país» en los comicios regionales.

    «Ese discurso no nos conduce a otra cosa que más violencia y más impunidad. No se justifica que tengamos un presidente que se exprese de esa manera», puntualizó.

    A la vez, el portavoz del partido social cristiano COPEI, Luis Solórzano, puntualizó que los venezolanos decidirán si desean seguir ese « camino de odios y división» o unirse a la agenda de la «unidad y reconciliación» que propone la oposición.

    «Los ciudadanos tienen la responsabilidad de escoger un camino que procure soluciones reales y positivas para sus demandas y problemas. El presidente da risa, ya dejó de sembrar esperanza entre los venezolanos, ya no asusta, no mete miedo con sus insultos», aseveró en la tradicional conferencia de prensa partidista de los lunes.

    El analista político Carlos Raúl Hernández comentó que la actitud del presidente revela la «alta desesperación porque las cosas le están saliendo muy mal, pero también reflejan un agotamiento del discurso de confrontación».

    Rosales respondió que los ataques en su contra se deben a las encuestas que favorecen a UNT y que sus «insultos serán respondidos el día de las elecciones».

    El fin de semana, Chávez también agotó su repertorio contra sus ex aliados Julio César Chávez, Luis Acosta Carlez, Gilmer Viloria y Eduardo Manuitt, que están defendiendo sus posiciones en los estados de Barinas, Carabobo, Trujillo y Guárico, respectivamente. 

    El mandatario también atacó a los partidos Patria Para Todos (PPT) y Partido Comunista de Venezuela (PCV), que forman parte de alianzas regionales con el PSUV, acusándolos de tener sus «propios planes contrarrevolucionarios» porque en algunas regiones apoyan a candidatos distintos a los del oficialismo.

    El general retirado Acosta Carlez, actual gobernador de Carabobo que busca la reelección sin el apoyo del PSUV, dijo que sigue respetando a Chávez, pero le exigió que respete al pueblo, luego de que el mandatario lo calificó de «traidor». Chávez asumió personalmente la campaña proselitista de los candidatos del PSUV y en cada presentación llama a sus partidarios a ganar «todas» las gobernaciones y alcaldías para evitar que la oposición lance en 2009 sus planes para derrocarlo. Según el mandatario, la oposición intentará sacarlo del poder si gana las principales gobernaciones del país.
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