4 de junio 2008 - 00:00

Se lanza la campaña verdadera: la sucia

Washington - Barack Obama ya está en la diana de los conservadores, que le achacan toda clase de pecados y el peor, según ellos, es «su pasado comunista».

En la política, al parecer, todo vale y varios grupos conservadores no han escatimado esfuerzos ni recursos para torpedear la candidatura de Obama, el primer afroamericano con posibilidades reales de llegar a la Casa Blanca.

Uno de esos grupos, el autodenominado «Supervivencia de Estados Unidos» (« America's Survival»), afila sus armas contra Obama, empeñado en que el senador demócrata por Illinois no gane en noviembre. Para ello, ha colocado en su página Internet www. usasurvival.org, sendos informes sobre las presuntas conexiones comunistas de Obama, desde su infancia en Hawaii hasta su ascenso en la arena política estadual en Chicago.

El presidente del grupo, Cliff Kincaid, insistió en que todas las «pruebas» contenidas en los dos informes «son sólidas y ciertas, pero los medios de comunicación, embelesados con Obama, no quieren aceptarlas».

«Somos investigadores que sólo queremos darle al público la información veraz que necesita. Su pasado importa porque se asoció con grupos y personas de extrema izquierda, comunistas, desleales a EE.UU., y tendría que explicar esas conexiones», dijo Kincaid.

Kincaid quiere que Obama explique, por ejemplo, sus vínculos con la activista Bernadine Dohrn y con el «terrorista comunista» William Ayres, un ex miembro del grupo «Weather Underground» ligado a atentados contra instalaciones gubernamentales a finales de la década del 60.

Agregó que no se trata de una campaña para enlodar la obra y figura de Obama, porque su grupo también ha investigado a la senadora Hillary Clinton y al senador republicano John McCain.

De Clinton, el grupo destacó sus conexiones liberales durante sus años como primera dama (1993-2001) y de McCain, «no hay vínculos con grupos hostiles o comunistas, pero sí con lobbistas de intereses extranjeros», aseguró Kincaid.

En el caso de Obama, sin embargo, la mayoría de las acusaciones parecen justificarse en el viejo refrán «dime con quién andas y te diré quién eres».

La campaña del grupo de Kincaid cuenta con Herbert Romerstein, una reliquia de la época del macartismo en este país y que ahora considera necesario conocer el «entorno (político) en el que creció Obama».

Romerstein fue miembro del Comité sobre Actividades Anti-estadounidenses de la Cámara de Representantes que, en plena Guerra Fría y desde 1938 hasta su desmantelamiento en 1975, se abocó a una «cacería de brujas» investigando a organizaciones subversivas, presuntos comunistas y actos de deslealtad a este país.

Otros grupos conservadores tienen en la mira a Obama y se dedican a propagar correos electrónicos en los que se lo describe, de forma errónea, como un musulmán, o en los que se cuestiona su patriotismo.

Obama también ha tenido que distanciarse de su antiguo mentor espiritual, el reverendo Jeremiah Wright, cuyas declaraciones incendiarias contra EE.UU. han dado abono a grupos de derecha.

La campaña de ataques contra Obama evocamemorias de la realizada en contra del senador demócrata John Kerry, cuya candidatura presidencial en 2004 fue diezmada por el grupo «Swift Boat Veterans for Truth».

Kerry fue condecorado con una estrella de plata por una heroica misión de rescate en febrero de 1969 en Vietnam, pero ese grupo de veteranos jamás le perdonó su posterior activismo en contra de la guerra.

Ese grupo, partidario de la reelección del presidente George W. Bush, invirtió 25 millones de dólares en una campaña de difamación contra Kerry, acusándolo de haber fabricado historias sobre las atrocidades de los soldados estadounidenses en ese conflicto.

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